MaRioSe. Compartiendo Sueños |
![]() No soy de una manera determinada, a veces lluvia, a veces sol, otras tormenta o calma esperada. Leona o gata, madre, mujer o niña. A veces yo. Curiosa, dubitativa, buscadora de no se qué. Inquieta, nerviosa o tranquila y silenciosa. Soy sentimiento, fuego, nunca hielo, aunque deje que lo parezca. Lo mismo me acerco, que me alejo. A veces... yo.
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Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2007.
http://www.youtube.com/watch?v=12Z3J1uzd0Q Bueno, me rindo. De momento. Quisiera insertar un video en el blog, pero algo se me escapa. Por lo visto YouTube, lo permite en blogger, pero en blogia no. Si no me equivoco. Agradezco mucho la ayuda generosa y el interés de nuestro querido jubilado, pero entre que mi tiempo es escaso y que seré una "burrota" en estos temas, pues la verdad no lo he conseguido, hasta ahora. Me he abierto cuenta en YouTube y leído varios tutoriales, pero ¿qué es lo que hay que hacer para subir un video en blogia? ¿Alguna alma caritativa que me pueda ayudar? De todas formas, el enlace que hago al cortometraje vale la pena perder unos diez minutos en verlo. A veces, sucede eso, quizás más de lo que parezca, nos volvemos sord@s, mud@s, cieg@s, cuando la realidad que tenemos delante no nos convence, no nos la llegamos a creer y por lo tanto a aceptar. A ver qué os parece. Ya somos una más en casa. La muñequita se llama Natalia, tiene un día casi exacto, nació ayer día 16 de Julio, día del Carmen, a las 20:56 min. Pesó 3,420kgr.Qué paz al tenerla en brazos, qué cosa más grande. Qué milagro la vida. Será lo más natural del mundo (y tanto) pero no deja de sorprenderme. Es algo inmenso, difícil de describir, es como un gran milagro. El milagro de la vida, el milagro de nacer, como el nombre que han elegido para la bebita: Natalia (nacida, nacer, natal, nacimiento, natividad, navidad) Hubo una santa Natalia que nació en Córdoba en la época de Abderramán II, y su onomástica se celebra el 27 de Julio, aunque hubo otra santa Natalia, que era de Constantinopla y su fiesta se celebra el 1 de diciembre. Ya vuelvo a tener ganas de tenerla en brazos. Pero sólo un ratito, para que se calme las ganas de niña. Luego para sus papis, que ahora es tiempo de disfrutar de nosotros. Ese tiempo ya pasó, pero al cambiarle el pañal (parecía inmenso y eso que sería de primera postura) retrocedí en un segundo cuando mis hijos eran bebes. Ahora los miro ya hombres y de nuevo me asombro del milagro de la vida. Venga, venga a hacer niños, que está de moda y el gobierno regala 2500 eurotes. Al menos, eso dicen. El autor relata la vida amorosa de András, un adolescente húngaro, en plena Segunda Guerra Mundial, hasta su madurez. Su despertar erótico en manos de mujeres por las que siente verdadera devoción, fervor, pasión, a las que prefiere: mujeres de treinta, de cuarenta años. Como su vecina, cuarentona lo introduce en el mundo del placer y de los libros y así una a una va dejando la huella por las guía sus pasos. Cada una de estas mujeres marcará su vida sentimental, como he dicho; aprovechará lo que le ofrecen, sus enseñanzas, sus conocimientos de la vida, lo hará iniciarse en el arte de amar, “clases” impartidas desde la experiencia, sin perder el humor, aderezados con un poquito de cinismo y otro tanto de tristeza oculta, disimulada, pero que se puede advertir en el fondo de sus letras. El escenario transcurre en el periodo comprendido entre la Segunda Guerra Mundial y la sublevación húngara, en, Austria, Italia, Canadá y Estados Unidos. Escenarios en los que busca el amor y nos hace una fotografía diferente, como diferente son los estilos de vida por los que explora, por los que viaja. Una Cita: “Preferimos considerarnos fracasados a renunciar a nuestra fe en la posibilidad de que la perfección exista. Nos aferramos a la ilusión del amor eterno negando validez al temporal. Duele menos pensar: “Soy superficial”, “Es egocéntrica”, “No podíamos comunicarnos”, “Era sólo atracción física” que aceptar el simple hecho de que el amor es sentimiento pasajero que acaba por causas ajenos a nuestro control e, incluso, a nuestra personalidad. Pero ¿quién puede tranquilizarse con sus propias reflexiones? “No hay argumento que pueda llenar el vacío que deja el sentimiento que ha muerto: recordatorio del vacío terminal, nuestra inconstancia final. Hasta a la vida le somos infieles” Lo que más me gustó: El respeto hacia la persona, la tolerancia, el deseo del conocimiento del otro. Para amar, hay que ponerse en la piel de la otra persona, pensar como ella para entenderla. Darle la oportunidad de conocerla olvidándose de los estereotipos. Como dice el autor: Este libro está dirigido a los hombres jóvenes y dedicado a las mujeres maduras; y la relación entre unos y otras es mi propuesta. |