MaRioSe. Compartiendo Sueños |
![]() No soy de una manera determinada, a veces lluvia, a veces sol, otras tormenta o calma esperada. Leona o gata, madre, mujer o niña. A veces yo. Curiosa, dubitativa, buscadora de no se qué. Inquieta, nerviosa o tranquila y silenciosa. Soy sentimiento, fuego, nunca hielo, aunque deje que lo parezca. Lo mismo me acerco, que me alejo. A veces... yo.
|
|
|
Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2005.
Ayer descubrí que mi padre tiene dos años más, de lo que creíamos. Celebrábamos su cumpleaños, que suponemos que fue el viernes día cuatro de Noviembre, como siempre lo hemos celebrado, pero ahora me queda algunas dudas y que no se si algún podré conocer la verdad de lo que realmente sucedió. Por lo visto era algo normal en aquella época, un año antes de la guerra civil española, la gente que vivía en pueblos, tardaban días en llegar a la ciudad en mulas o burros. Como por ejemplo mi abuela materna cuando le vinieron los dolores de parto de su única hija, mi madre, en plena guerra civil, marchó durante ¡tres días! en una mula en busca de un lugar seguro para dar a luz. Vamos que sus cinco hijos (de mi madre) estamos aquí de milagro. Mientras mi abuelo, (al que nunca conocí, porque lo mató un soldado marroquí, al intentar salvar a un compañero que lo llamaba yaciendo moribundo, en plena batalla) luchaba por una guerra que no entendía, que lo único que sabía que estaba recién casado, con su mujer embarazada de cuatro meses y tuvo que marchar a una guerra absurda, como entiendo cualquier guerra, si muere una sola persona y rige la ley del más fuerte, como siempre. No se a quién preguntar. Los abuelos no viven y mi padre es el mayor de los hermanos. Casi no quedan familiares a quien preguntar o viven muy lejos. Nos dijo que su bisabuelo era persa… que por eso heredamos los ojos morunos, tres de los cinco hermanos… desde luego mi hermana pequeña parece una bellísima mora de ojos grandes rasgados, de mirada enigmática y pelo negro como el azabache. Yo misma tengo legalmente un día menos. Mi marido un día más, esto si que es extraño, porque ¿cómo se entiende que lo registraran un día antes de nacer?. Y en su cuarto apellido delata su procedencia italiana, de donde son sus antepasados maternos. Y los sueños de antes de ayer no son menos raros: El primer sueño era tan.... real, que me asustó por eso. Estaba haciendo fotos en una ciudad que no conocía pero que me era familiar. Como en la realidad, me encanta atrapar imágenes. De haber sido por Madrid, podría haber sido real. Y por eso me asustó. ¡Uff!, no me gustan esos sueños en los que te planteas si es realidad o sueño. De pronto la cámara dejaba de funcionar, si, esa cámara digital que a veces parece una prolongación de mis manos. Al despertarme, lo primero que hice fue coger la cámara (la tengo justo al lado de la cama, en el escritorio) y ver si iba, que alivio al ver que si). En el segundo, estaba con mis padres en un pueblo que no conocía. Y entrábamos en una casa muy curiosa, pequeña y retorcida, con el techo muy bajo y curvado, como un túnel del metro. La casa estaba en una parcela muy grande, con muchos almendros (que tenían almendras, en septiembre es la época de cogerlas) y enormes antenas de radio. Era una casa encantada y, después de pasar la noche allí, salimos corriendo. La casa era muy curiosa. Tenía el techo bajo y redondo y era muy retorcida, como si en lugar de una casa fuera un pasillo. El techo era de color negro. La parcela en la que estaba tenía hierba, almendros y un montón de antenas de radio. Estaba con mis padres, pasábamos una noche allí. La casa por dentro era como las antiguas de los pueblos. Notaba que estaba encantada, porque le hacía una foto a mi madre y en la foto, a parte de ella, aparecía otra persona.... Se que estaba en un pueblo (no una ciudad, sino algo mas pequeño) que no conocía, junto a otras personas y que un grupo de gente, "los malos", nos perseguían, y nosotros intentábamos escapar y luego nos disparaban " . . . . . El secador lo utilizamos para secar nuestro pelo, el exceso de agua, para que no gotee, la que sobra, como lo que nos molesta, que se acabe, rematar nuestras acciones. Puede que te esté diciendo que te sobrepasas, que quieres dejarlo todo acabado, pero exigiéndote, tal vez, demasiado. La electricidad simboliza el progreso, la marcha de nuestros proyectos, pero aquí en tu sueño se excedió, algo falló… Sensación de que el agua iba a llegar al secador y sintiendo un miedo terrible… El agua simboliza tus más profundas emociones, te estás juzgando, como si no confiaras en tus propios instintos. Te llama, va a ti, para que le prestes atención, como si necesitaras una descarga para que te dieras cuenta, para despertar… Atrapar imágenes… conociéndote un poco, es algo propio en ti, no muy relevante porque es algo muy natural, en tu día a día. Es como el repaso de lo vivido, nada para que te asustes, sólo elegiste lo que te tranquiliza, como el que pide un cuento para dormir. Pero presta atención a lo que fotografiabas, ahí debes de reflexionar por si te indica algo. El objeto, paisaje, colores, etc. Preocupación por si se estropea, algo normal si es tu pasión… por eso porque lo ves como algo que forma parte de ti, tú y tu cámara, como una sola cosa… Tus padres aparecen en tu sueño, para conectarte al tu entorno, para tu protección, para que te tranquilices. Ellos están contigo. Estáis, dijéramos, realizando un viaje. Es tu deseo, tu nostalgia hacía tu infancia, pero te revela que hay algo interno que te impide evolucionar; ese es tu pueblo, tu yo interno, tus raíces. Puede que te diga que estás en algún aspecto, aferrado a tu pasado y aún no has atado algunos cabos sueltos. Esos son los techos bajos, que te llevan a una especie de túnel, donde quizás busques la luz, una salida, una solución, a algo que te inquieta, llevas a tus padres contigo, a modo de refuerzo, de defensa, porque no lo ves nada claro (el techo negro) el techo simboliza junto a los tejados en el sueño la cabeza, si partimos de la idea que los edificios simboliza el cuerpo humano, aunque también los tejados son nuestro resguardo, nuestro instinto paternal o maternal de proteger a los nuestros o a nosotros mismos. Almendros… Los árboles nos protegen, nos dan sombra y alimentos. Al igual que las casas o edificios, podemos identificarnos con ellos, representado las raíces a nuestro pasado, el tronco a nuestro presente y la copa al futuro… pero elegiste el almendro, que es el primer árbol que florece. Te refuerza lo que otros símbolos en tu sueño te están pidiendo, que reacciones, que despiertes. Su fruto la almendra, simboliza a la belleza, a la pureza, a la virginidad e iluminación interior. Comer almendras representa a la felicidad compartida. Las antenas de radio, son tus oídos, te dice que prestes atención, que conectes con tu entorno... Los malos os perseguían y luego os disparaban… es muy común huir en los sueños. Hay que preguntarse cual es la causa de esa huída, aunque en tus sueños eran los “malos” quien os perseguía disparándoos. Al final corríais sin que os cogieran ¿no? Quizás desconfíes e intentes protegerte o te distancias de algún problema, pases o huyas en cierta manera de él. Necesito que intentes recordar la otra imagen que aparecía la foto junto a tu madre. Podría cambiar el simbolismo de todo el sueño. Puede que cuando hagas fotos en el fondo temas encontrar algo más, descubrir algo que se nos escapa, el verdadero “espíritu” es quizás tu búsqueda hacia lo desconocido. Esa imagen ¿te miraba? ¿Quería comunicarse? ¿Sonreía? Piensa en su ropa, en algún detalle más. Puede tratarse de tu Yo superior, que te intenta ayudar a encontrar tu camino... ... Me he permitido (con su permiso, por supuesto) traer lo que soñó mi simpático amigo blogero Dragonfly, para que sirva de partida, de nuevo, a mi rincón de los sueños (al vuestro, si queréis) que lo tenía un poquito abandonado. Puede que necesite un empujón por mi parte, pero me sería de gran ayuda, que a la vez sienta ese empujón por parte vuestra. ¿Preparados? ¿Listos?¡¡¡Yaaaaaa!!! Nota: Si algún tema referente a los sueños os inquieta, no dudéis en decírmelo. Intentaré si está en mis manos, en ayudaros a esclarecerlo, y a la vez vamos aprendiendo juntos. Seguro que sí. Hace frio fuera lo empiezo a notar me está traspasando pero lo intento alejar Mi fuego se está apagando no me quedan brasas, ya si me hiela el alma ¿ya todo me dará igual? En este momento escribo estas lineas, cerca de mi cama, cómplice de muchos momentos que dejaron huella en mi alma. Noches de vigilia, de pasión, de susurros, de risas, de proyectos compartidos, de enfados, de reflexión... Pero no siempre dormí en la misma. Podemos hacer una radiografía o un estudio psicológico de nosotros, de nuestro entorno, de nuestra personalidad. Su cama era muy alta y mullida. No quería colchones modernos, como decía ella. Debajo, me acuerdo que guardaba cajas de zapatos, una escupidera de porcelana (orinal….pufff! qué costumbres!!) Casi se me había olvidado aquello, aunque no recuerdo que se utilizara, quizás sólo tenía que estar allí, porque aquel era su lugar…. Debajo de la cama) y una maleta de cartón verde. Era la maleta del abuelo, aquel muchacho que la dejó, sola ante la vida y con una cría de casi un año, que era mi madre. Su gran y único amor, pero no porque no le salieran pretendientes, que bien guapa era, sino porque ninguno pudo sustituirlo, ninguno le quito la pena que tuvo desde que la guerra se le arrebatara… Y allí sentados encima de la cama, con una preciosa colcha de crochet, nos embobaba a todos mis hermanos, con sus historias llenas de sueños y recuerdos. Allí junto a ella me quedaba durmiendo, porque en la mía habitaba unos enanitos que me querían llevar con ellos. Enanitos que creía ver en la sombra de mi dormitorio, o cuando mi puerta se movía, así que salía disparada a la cama de mi abuela y ella me contaba que era mi ángel de la guarda, que me custodiaba y él no dejaría que nada enturbiara mis sueños… Ahora duermo en un canapé, debajo no caben enanos, pero dentro si lo abro, guardo muchos recuerdos, ropas que ya no utilizaré, sabanas y mantas de una cunita, marcos de fotografías, cojines y almohadas…recuerdos y sueños realizados y con espacio para los que aún no realicé. Me voy a la cama un ratito, aunque sea a cerrar los ojos unos minutos. Hoy estoy algo pachucha, tristoncilla y mi sueño me hace un hueco y me llama. . . . A la noche vendrán invitados. Me hará bien. Parece que juega España, pero eso es lo de menos. La casa se llenará de risas, voces... A mí no me gusta el fútbol, pero precisamente será la excusa para reunirnos y compartir nuestros proyectos, sueños rotos, otros que se van formando... Más tarde, de madrugada, mis hijos y sus compañeros de capoiera, venidos de diferentes lugares de España y Brasil, actuaran en Maná, una discoteca famosa, de mi ciudad. Si nos animamos, quizás vayamos (pero lo dudo porque como me siente en un sillón empezaré a tener dulces sueños o pesadillas, quién sabe) y veamos el espectáculo, que como siempre, será fuera de serie. Luego algunos de ellos (cuatro o cinco) vendrán a casa a dormir. Hoy conocí al profesor Piruka (Leonardo) amigo de mis hijos, venido de Sao Paulo (Brasil), durmió en casa, la pasada noche. La casa parece un albergue. A la noche vendrá a dormir chiquit@s del Ferrol... La cocina llena de olores, conversaciones, encuentros... Mañana es el bautizo de muchos, cambios de cuerda, etc. Estamos invitados, estará digno de ver, pero si soy sincera, quisiera quedarme acurrucadita en la cama y no levantarme hasta el mediodia, como hacía....de pequeña. ... Y pensar que mis planes eran sólo irme con la bici toda la mañana... pero no hay manera de hacer planes, por lo que se ve. Mi hermana me dice, que la culpa la tengo yo, con ser tan buena anfitriona, pero me siento bien, si las personas que vienen a casa se siente a gusto y relajadas... aunque por otra parte, me gustaría aprender a ser un poquito egoista, pensar en mí, que ya es hora. No he parado en todo el día y encima tuve que ir al trabajo a darle entrada a un camión esta mañana, pagarle a transportista y bla, bla, bla... Dulces sueños. Te quiero, aunque guarde silencio Te amo, aunque no me atreva a decírtelo Te pienso, aunque no estés Te añoro, aunque estés Te sonrío, aunque no me mires... Ámame No es habitual soñar con "El Maligno" o El Diablo, directamente, pero si y sobre todo en nuestra niñez, con sus sucedáneos, formas menores, demonios de lo más variopintos que aterran nuestra vigilia. El recuerdo de esto s sueños son tan impactantes, que hay personas que preferirían no soñar o no recordar estos sueños. Los demonios representan nuestros miedos, nuestra inmadurez, nuestra mala conciencia ante alguna acción, comentario, como si el demonio viniera a castigarnos a darnos nuestro merecido. Dependerá de nuestras creencias religiosas, por supuesto. De que si creemos o no, aunque siempre hay un bien y un mal y este segundo está representado aquí muy bien. El significado puede variar si el diablo estaba dentro de uno mismo o éramos perseguidos por estos. Nos puede avisar que estamos actuando, encaminándonos, por el mal camino, será muy importante la actitud que adoptemos ante él o ellos, la culpa que tengamos o las ganas de venganza. Si llegamos a entender de qué tenemos miedo, podremos enfrentarnos de alguna manera a este y estaremos dando una gran avance para que desaparezca estas pesadillas y a la vez en nuestras vidas. Nos hace regresar en cierta medida a nuestra etapa de la infancia, pero al regresar a ella, quizás conlleve arrastrar también nuestros miedos o demonios no resueltos. Dependerá mucho de nuestras ideas y enseñanzas religiosas. Como estén arraigadas en nuestra mente. La iglesia en cierta medida (no entraré mucho en este tema) ha manipulado la imagen del mal, del diablo… en la que gran parte de las satisfacciones del ser humano eran consideradas como pensamientos y hechos impuros, por lo que veía negativo el disfrute del sexo, si este no era para el único fin a su parecer la procreación y dentro del matrimonio. Por lo que muchos de estos sueños, tenemos que buscarle también su significado sexual. En la antigüedad la fecundidad, el sexo estaba personificado por la imagen de un macho cabrio. El cristianismo le adjudicó este perfil al la figura del diablo Terrores nocturnos desde la infancia, miedo a la oscuridad, a lo desconocido, desaparecerán si objetivamente aceptamos que la noche sólo sigue al día, que lo que nuestros ojos no perciben no tienen porqué asustarnos ni atormentarnos, asignaturas que no aprobamos en nuestra infancia o si esta ha sido estricta respecto a los temas religiosos. María José Díaz.- (Entrada dedicada a Lua y su blog gótico) He quedado finalista en el II Certamen de poesía y relato de grupobuho. Ha sido toda una grata sorpresa. Todos los textos finalistas serán publicados en el libro. Participé con varios relatos cortos y alguna poesía. Aún no se cual o cuales eligieron. Pero es lo de menos. No actuó como padrino, nunca me visitó. No me regaló, que yo recuerde, ninguna medalla, pulsera, anillo, ni tan siquiera una muñeca o algún juguete. Tampoco me llevaba de paseo, o al cine, ni se acordaba de mí en el día de mi santo o mi cumpleaños. Un día, al salir de la escuela (tendría yo unos 6 años y la escuela estaba al lado de mi casa) al pasar por el bar, vi a mi padre dentro. Estaba rodeado de hombres; mi padre era el que hablaba y los demás reían. Al verme, me llamó invitándome a entrar. A mí me daba algo de miedo entrar allí, me asustaban sus voces y sus risas graves, con tanta fuerza, parecían ogros gigantes. Me quedé junto a la entrada. Había muchos hombres hasta llegar a él. Al ver que no me movía de aquel sitio, se levantó y me tendió su mano protectora. Entonces me tranquilicé sintiendo el calor de sus grandes dedos. Se acercó a mi carita y me dio un beso suave en la mejilla. Olía un poco a vino. No me gustaba ése olor, prefería el olor fresco y limpio que siempre tenía mi madre. Me acerqué a su grupo. Todos me miraban e intuía que querían besarme. Me escondí detrás de mi padre. Miré hacía la puerta. Quería irme. Pero mi padre me sentó en sus rodillas y empezó a ponerme bien un bucle de mi negro y largo pelo. Ahora algo enmarañado, como siempre a esas horas, cuando salía de la escuela. Tan travieso y revoltoso como lo era yo. Mi padre me dijo que me tenía que decir una cosa, que nunca antes me había contado: - ¿Ves a éste señor que está a mi lado? - Claro papá. ¿Acaso soy ciega? (Comentario que hizo que todos los que estaban alrededor de mi padre en el bar se rieran con ganas, tantas que hicieron que llorara, algo tímida y me fui a esconder abrazada a mi padre.) - Pues bien, mírale con detenimiento, pues es tú padre. -¿Ese señor tan feo, con ese bigote? No eso es mentira. (Otra vez risas de todos). Me entró un nudo en la garganta, parecían que se reían de mí. Decían que mi padre era feo (yo lo veía muy guapo, pero todo el mundo me decía lo contrario y le preguntaban qué como podría tener unos hijos tan guapos) pero éste señor era más que feo. Barrigón, enorme (aunque pensándolo bien, todos los adultos me parecían altísimos) con un bigote exagerado, muy espeso y saliente como caído hacía delante, unas cejas tan pobladas que casi no se le veían los ojos. - No mi niña, él es tu padrino, si un día falto él te cuidará. Yo no entendía que era eso de ser padrino, sólo lo había visto en varías ocasiones en su taller envuelto en un olor, que me encantaba, a pegamento y él me había invitado a entrar dándome gotitas de su pegamento que yo me untaba en mis manos, para luego, no sé por qué, despegarlo. Recuerdo que me lo extendía por ambas manos y luego las unía quedándome pegada unos segundos y me gustaba inexplicablemente aquella sensación. Me gustaría saber qué habrá sido de él y si aún vive. La casualidad hizo que mi hermana pequeña la tuviera como profesora de arte, a una de sus hijas. Recuerdo que la observaba de pequeña. Se debe de llevar conmigo unos tres o cuatro años mayor y me volvía al cruzarme con ella, para contemplar su manera de andar, de moverse, sin ser vista… sólo nos saludábamos, pero nunca me atreví a cruzar una frase con ella. Tenía aspecto de bohemia, de hippie, de mirada profunda, solitaria. Más tarde la acompañaba siempre un tipo de aspecto muy parecido a ella, hasta con la misma falta, en la misma pierna y me quedaba quieta, mirándolos, como si al mirarlos, al mirarla a ella, la abrazara de alguna manera… porque yo me imaginaba muchas veces, que vivía con ella, con su padre (creo que nunca conocí a su madre, a la mujer de mi padrino) y me imaginaba cómo sería mi vida junto a ellos. Cosas de niños, supongo. Mi madrina es una prima de mi madre muy guapa, de aspecto elegante y nunca se casó. No supe gran cosa de ella. Que se llama Inés y poco más. Tampoco se interesó por mí, como yo me intereso con mis tres ahijadas, que las quiero como mías y estoy siempre encima de ellas. Quizás sea porque de alguna manera forman parte de mí y entiendo que ser padrino o madrina, es algo más que una firma cuando te bautizan. Como un compromiso, pero no por la religión, aunque parezca una contradicción (no lo niego) que si soy franca, ya no creo, aunque sí siento que somos seres espirituales… ¿Acaso si mis padres hubieran muerto de pequeña, mis familiares más allegados me dejarían al cuidado de estas personas que nada tienen que ver la una con la otra? Me resulta todo esto como una pantomima, un no querer que se pierdan las costumbres, aunque no se sientan, un se ha hecho toda la vida y una bendición no hace daño, una tradición, una puesta en escena, de esta película que es nuestra vida. Nostálgica que estoy hoy. Quizás sea las nubes, el calor que se desprende de la chimenea y al observar como la leña de encina va creando figuras extrañas de fuego, me imagino otras vidas paralelas… Quizás las cosas hayan perdido la importancia que les daba de pequeña, quizás me doy cuenta que esa niña soñadora de antaño, a veces me visita y me tira de la mano, para que vuele con ella sin tan siquiera moverme… Quizás, quizás, quizás… He cambiado de look. Llevaba un tiempo pensándolo. Ésta mañana me levanté siendo rubia y me acostaré siendo morena. Aunque ser, ser, no soy ni rubia ni morena, sólo soy… quiero decir que sólo lo es el color de mi pelo, no se si eso cambia el comportamiento de la persona, pero de hecho, me veo muy distinta. Inconscientemente cuando una mujer decide tan radicalmente cambiar su cabello, es que algo en ella está cambiando o busca ese cambio. Al menos eso dicen. Desde luego no creía que un tinte actuara de forma tan potente internamente, es como magia, te da poder, confianza, te cambia el ánimo, consigue que seas otra persona diferente. Pero el poder se lo das tú, porque lo conservamos dentro, sólo espera a salir… A lo que iba, que aproveché la hora de comer para ponerme en manos de mi amiga Isa (la peluquera) y me dejé hacer porque según ella, ya sabía lo que yo buscaba. Así que mi pelo se fue trasformando y al final me lo dejó con mucho brillo, precioso, con tres tonalidades: color marrón, algunas finas mechas rojas y color chocolate como base. Opiniones varias, de esta tarde: - Mi chiquitín: Si te digo que estás guapa… ¿me puedo conectar ya a Internet? - Mi madre: ¡Pero qué guapa está mi Mari! - Un compa: ¿Qué te han puesto mechas con mercromina? - Un asiduo transportista de la empresa donde trabajo: Tu marido no debe aburrirse contigo ¿no? - Mi mayor: Te pareces a Alaska, pero estás guapa ¿Se puede venir mañana Sandra a comer? - Mi "amable" hermano pequeño: - … y ahora ¿no estarás esperando que te diga que estás guapa? – a lo que le contesté a lo Inma de G:H7: - Para nada, para nada. - Mi padre: ¡Ojú, ojú, ojú! (cuando lo repite tres veces, ni una más, ni una menos viene a decir algo así: Mi hija cada día está peor) - Un cliente al abrir la puerta de la oficina,: - …¿ y tu hermana? (¡Ja ja...! En serio que me confundió, ahora si que nos parecemos según él) - Mi amorcito: ¡Biennn...! hoy me acostaré con una morenaza, que ya estaba harto de hacerlo con la rubia de siempre (mejor me lo tomo como piropo) - Mi yo interno: - Esta soy yo. Es lo que hay y me gusta lo que veo… y esa es buena señal ¿o no? (Pica en este link. Verás un ejemplo, de las cosas me pasan por mi pelo. Con el nuevo blogia, no me sale bien los enlaces a otras páginas, pero bue... ;-): http://marihose.blogia.com/2005/061701-la-culpa-la-tiene-mi-pelo.php . . . P.D. : De aquí a poquito tendré más complicado escribir y conectarme... no quiero dejar esto, pero supongo, que me lo tomaré con más calma… De nuevo voy a clase. Ahora será para un título oficial que me hará falta profesionalmente… bueno ya os iré contando, que últimamente mis días son muy completitos y vengo muy cansada, pero no me quejo, lo prefiero así… Ahora, estoy segura: no es buena idea ir con tu pareja al mercadillo. La experiencia será muy negativa para ambos, salvo casos muy aislados. No importará si comienzas el día de buen rollito, desayunas fuera y te lo tomas como un apacible paseo compartido. Créanme, el encanto desaparecerá por el tercer puesto más o menos. Quizás estés mirando una bufanda o eligiendo entre cuarenta cinturones. Si lo miras, su cara se estará trasformando en algo parecido a una bomba contenida, que de un momento a otro explotará. Empezará sutilmente con comentarios que te dará una idea que está perdiendo la paciencia… (¿Así me vais a tener mucho rato? ¿No dejáis ningún puesto sin visitar?...) y es que, al mercadillo se va con santo aguante, sino, ni se te ocurra ir juntos. Mejor hacerlo con una vecina, amiga, hermana, madre, pero sin incluirlo a él. Le harás un gran favor y nosotras disfrutaremos de cada prenda aunque ni nos la compremos. Si a eso le añades que tu madre se apunta a un batallón, pues lo vas a tener con cara larga durante todo el día. Eso me ocurrió ayer. Saludé como buena hija a mi madre y ella al verme compuesta y con novio, me preguntó una inocente pregunta: - ¿Dónde vas, Mari? Y te ves a tu madre que te mira, que se mira la ropa que tiene puesta y te dice, lo que temes (no por ti, sino por el “novio” que sabes sin tener que estudiar mucho que ir con la suegra es como ir debajo de un paso de semana santa, pasito a pasito y con sus dos mil paradas correspondientes, una por puesto)… así que tus sospechas se cumplen y te anuncia: - Me pongo los zapatos, me peino y me voy con vosotros. Mi padre que oye la conversación, le da unos golpecitos en el hombro a mi amorcito - eso sería antes de ir, cuando el día parecía que irradiaba luz y felicidad - (…y frío de “cohones”) y le desea: Ahora, que me compré unas botas de pelito, con un tacón así de alto ( abre una mano y la distancia que haya del pulgar al anular es la medida del tacón, chispa más o menos) por veintipoquillos euros que son superchachipiruli… y un bolso y… unas medias de colores que me he puesto hoy (aunque luego te digan que le pareces a la gallina Caponata) y unas sabanas de invierno muy baratas para mis niños, que ya las he lavado y colocado, para que me duerman abrigaditos mis “churumbeles” y… cosillas que me hacían falta (no lo voy a contar todo “johé”)… P.D: Con todo mi cariño para mi "guayabito" y su santa paciencia. Él sabe que es sólo un guiño, de esta loquita, que le tocó como compañera. |