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MaRioSe.Compartiendo Sueños.

AMIGO-ENEMIGO

AMIGO-ENEMIGO

AMIGO- ENEMIGO.

Apareciste como una ráfaga y te vas silencioso, sin explicaciones. Te odio porque antes te quise. Pero eso es otra historia, antes era tan joven, tan bella, sentada en un sillón mullido de flores.

Ahora esas flores están marchitas. No, no me conoces, reflejas soledad, pero nunca supiste lo que pensaba. Sólo te has fijado en el exterior. Te quedas con el envoltorio, con sólo mi silueta, con la forma. Pero yo soy más que eso. A mí me gusta más el regalo que lleva dentro. No sólo el papel de colores con lindos lazos que lo envuelve. Un día fuiste mi amigo, pero hoy se fue el encanto.

Eres tan impenetrable y superficial... Tan sólo eres una pequeña luz en la oscuridad. No puedo aguantar tu silencio por más tiempo. Antes te daba tanta importancia...Pero a ver ¿quién eres tu? o mejor aún ¿quién te crees que eres? Eres sólo uno más, con diferente marco. Todo es relativo, todo depende de la luz con la que mires. Pero te domé. Sí que lo hice. Tú en el fondo, no me conoces de nada, como para atreverte a insultarme. Tú que no tienes ni personalidad propia, que te dejas llevar por la primera que se te acerca, con la primera que ves pasar. Te veo, me ves, me dejo llevar y ya ni me quejo.

Te dí entrada a mi casa, en mi hogar, con mi familia, te puse en el mejor sitio. Ya sólo me acuerdo de ti como referencia, sólo por necesidad. Ya no brillas con luz propia. Eres todo lo opuesto a mí. Te veo tan...vacío. Siempre diciendo lo mismo.

Ya no te haré caso. Ya no me fijaré más en ti cuando te mire, ya me salí de ti, no me reflejas para nada. Sólo te veo como lo que eres:
Un simple y maldito espejo.

Curiosidades de la Luna

Curiosidades de la Luna

(Dedicado a Monocamy)
Dicen los astrónomos que la Luna se va alejando de nosotros, aunque de forma muy lenta. Un ejemplo es que hace 500 millones de años el día de la tierra tenía sólo 22 horas.

Desde los primeros tiempos, La Luna sirvió para tejer misteriosas leyendas, siendo la diosa plateada y madre para otros...generándose muchas costumbres". Los pescadores, la tienen muy en cuenta. Las mareas, me refiero. Que para la pesca variada, es muy importante ir en horario de pleamar. Y que para otro tipos de pesca, como la del lenguado, hay que aprovechar la bajamar.

Algunas tribus de gitanos le piden dinero a la luna en la noche de San Juan, lo hacen mojando un látigo en un río o arroyo cercano.
En Portugal, se cree que la luz de la Luna energiza el dinero. Por eso se dejan billetes en las ventanas, para que reciban sus rayos y se dupliquen fácilmente en los negocios.

En las zonas rurales, el crecimiento de las plantas se asocia mucho con las fases lunares. Y a pesar de la tecnología, muchos agricultores prefieren esperar el cuarto creciente para cosechar sus cultivos."

Anaïs Nin decía algo así:
"Vamos ahora a la Luna, en realidad, no está tan lejos. El hombre puede ir muchísimo más lejos sin salir de sí mismo".

Encontré un ritual curioso, que aunque quizás sea como un juego, tiene su encanto lunar:

LA LUNA LLENA Y EL AMOR.
Las noches de luna llena son especialmente indicadas para establecer rituales amorosos. Una antigua leyenda dice que si una mujer o un hombre quieren conocer a su futura pareja deben salir al balcón a la medianoche en una noche de luna llena con una vela encendida. Antes de irse a dormir deberán probar el dulce sabor de una manzana roja para después entregarse a dulces sueños. Según dice el dicho popular, mientras están dormidos observarán el rostro de la persona amada, alguien a quien pueden o no conocer. El secreto de estos conjuros y rituales amorosos está, según los profesionales de la brujería, en realizarlos con mucha fe.

Una leyenda dice que la cara oculta de la Luna está oculta porque una vez se enamoró del Sol y quiso besarlo y...se quemó...Por eso tiene oculta esa parte, para no mostrarnos el dolor que le causó estar enamorada de él.

Si no fuera por la hermana pequeña de la tierra, y si no tuviera la Tierra ningún astro alrededor de ella, el nivel de agua no se alteraría. ¿Qué aburrido sería, no?

MIRANDO A LA LUNA

MIRANDO A LA LUNA

Dicen, dicen, dicen...

Dicen que soy lunática, que no loca ¿o acaso lo esté un poco? Y quién no le da la mano alguna vez a la locura. Quizás sea una loca lunática de la luna, lunera.

El astro rey de nuestras noches me sonríe, me ilumina, me arropa, me cuida con su hechizo, acunándome y saludando a mis sueños luneros.

Dicen que soy animosa, pero no saben que me reflejo en la luna, que como ella tengo ciclos lunares. Mis dos hijos esperaron a la luna llena para que ésta les ayudara a nacer, que cuando está plena y llena, es sinónimo de iluminación y realización de proyectos. ¿Casualidad? Puede, pero los mismos médicos me confirmaron que la luna influye en los partos.

De pequeña, crecí creyendo que algunas veces, cuando la luna pintaba la noche, yo me iba a verla lunaleando y regresaba a mi cama por la mañana antes de que nadie me echara de menos. Así que no me extrañaba en absoluto, cuando en casa me decían que siempre andaba en la luna. Yo me callaba y me preguntaban cómo podían saberlo si me iba volando sin hacer apenas ruido.

Lunes ("día de la luna"), lunar, lunares. Símbolo celeste. Sugiere, inspira, enseña. De la oscuridad a la luz lunar. Cómplice de encuentros amorosos. Atracción de mareas. Menstruación. Causante de las olas. Influjo lunar sobre las aguas con sus mareas, pleamar y bajamar. Musa de escritores y poetas. Con sus fases, con su cara oculta. Luna nueva, creciente, llena, menguante.

Si nuestro organismo en su mayoría es agua, no sería ilógica esa atracción, que nos puede afectar tal como lo hace con el mar, a nuestros ritmos biológicos internos y nuestro sistema nervioso, interviniendo en nuestras emociones y nuestro metabolismo.

Dicen que en los primeros días de luna llena y luna nueva puede hacer que algunas personas pierdan la cabeza o produzca trastornos en su comportamiento, pero los psiquiatras dirían que esa influencia sería aplicable a los individuos que ya poseen alguna perturbación nerviosa o desórdenes mentales.

Dicen, dicen, dicen...

¿Hablamos de la luna?

Lunaleando,
María José

"AGÜITA AMARILLA"

"AGÜITA AMARILLA"

Me despierto con unas inmensas ganas de hacer pipí. Algo muy normalito que sirve para inaugurar la mañana (Por lo menos a mí me sirve, otros inauguran con champan otras cosas pues yo... ¡ejem!). Me voy a sentar, en donde hay que sentarse para estos menesteres y me acuerdo justo cuando iba a abrir mi “grifo”, que tenía que hacerlo en el bote para entregarlo en el laboratorio... ¡Uy! Por poco.

Así que meto el bote en el coche en el reposavasos, (bendito invento) pero me doy cuenta que es más pequeño que un vaso, así que me las ingenio rellenando el espacio con servilletas. ¡Uy qué calor!. Entro de nuevo en casa por más servilletas, aprovecho para lavarme las manitas, a este paso el bote va a llegar medio vacío.

Y nada... yo de paseo con mi pipí hasta el hospital. El conductor de una furgoneta se me queda mirando (al bote y a mí, alternativamente) mirándome divertido ¡Será jili! Qué pasa titi, tu no meas o qué, que el mío es tan especial que hasta lo tienen que investigar ¡No te jode!.

Aparco en donde no se debe, total no voy a tardar tanto y aparcamientos brillan por su ausencia y me encamino al laboratorio con mi mano en alto orgullosamente cortada. Hay que ver como mira la gente y eso que lo he escondido con una bolsa pero que se intuye lo que llevo dentro, supongo sobre todo porque trato de mantener la mano alejada por si... salpica el liquido que minutos antes estaba en mi vejiga.

Me paseo por todo el hospital, subo, bajo, me pierdo, vuelvo a bajar me meto en la cafetería equivocada, vuelvo a salir y me voy a la ventanilla que tenía que haber preguntado en un principio, en vez de perder mi tiempo y el muchacho al verme sin casi yo preguntar me dice: ¿Qué vas al laboratorio? ( En qué lo habrá notado?), Pues baja esa rampa, sal del hospital, sigue la calle de enfrente y ya lo verás. ( Me encanta que me hablen de tú, buena señal, si empiezan con usted por aquí, usted por allí, me deprime un huevo).

Total que entro a una modernísima sala de espera, muy aséptica ella y atestada de gente y yo con mi bote pidiendo la vez.

Me siento y no sé dónde poner el bote, así que no lo pongo en ningún sitio, se me sienta una mujer mayor a mi lado, no deja de mirar mi bote y pienso: ¿Olerá? Yo precupadita y entra otra señora de la calle, con su bote en una bolsa transparente, toda orgullosa ella más chula que un ocho. Así que me relajo, me quedo con una mano en alto, con la otra saco un libro del bolso y otro problema se añade, cómo carajos paso las páginas.

Mientras me sitúo por dónde me quedé, me leo lo que ya me leí la semana pasada, lo de hace dos días, ayer y... Me toca ¿dónde se ha ido la gente?.

Mi turno. Entro, me atiende una chica muy joven en zapatillas y vaqueros. Me pide el brazo... no se lo doy,no. Me lo vuelve a pedir... la miro como preguntando: - "No me harás daño ¿no?"... Me empieza a engañar hablándome del tiempo tan caluroso que está haciendo estos días y veo que se aleja de mi brazo. Cuando yo me creía que todavía no había comenzado. ¿Ya? Me dice : Claro, esto es rápido, y ese bote ¿para qué lo has traído?, no hacía falta, Ten uno nuevo, entras al lavabo y me lo entregas con tu pipí que el primero de la mañana no nos sirve. ¡¡¡Glump!!!

¿DÓNDE VA EL TIEMPO QUE NO SE QUEDA?

¿DÓNDE VA EL TIEMPO QUE NO SE QUEDA?

Sin tiempo de tener tiempo.

No puedo dormir. ¿Para qué dormir? Si mi cuerpo se despertó ¿para qué luchar, cerrando los ojos, llamando al sueño para que penetre en mí? Abrazada a mi almohada y oyéndole a él roncar, pensaba en el tiempo. Me hacía preguntas, en ese estado medio en vigía, medio despierta, entre dos mundos desiguales, pero que se dan la mano. Invernamos unas horas, para que el cuerpo tome fuerzas para luego esas fuerzas agotarlas durante un día consumido hasta el fondo y luego descansar. ¡Qué absurdo si nos paramos a pensar!.

Me enfado conmigo misma porque no encuentro tiempo, debe de estar en algún sitio, me digo, quizás entre la ropa que no planché..... No ahí no, que no tuve tiempo. En ese libro que no hice, en esos relatos que sólo quedaron en mis sueños, porque cuando tenía algo que decir, estaba cansada, para escribir, o tenía cosas que hacer y no tenía tiempo.

Tener tiempo, dame tiempo, busca tiempo ¿qué es el tiempo? ¿Dónde va el tiempo, cuándo no lo tienes? O cuando lo pierdes. Tengo que recuperar tiempo, para así poder perderlo en lo que quiera. Porque el tiempo se pierde a cada segundo y queda atrás, lejos muy lejos y ya no vuelve.

¿Por dónde camina el tiempo? Mi tiempo. Ahora es mi tiempo o...¿ya se fue? Me queda tiempo por descubrir, tiempo que valga la pena. Tiempo. En esto pensaba mientras ganaba al tiempo unos minutos, para perderlos escribiendo estas palabras, que sólo pensaba abrazada a mi almohada oyendo como pasaba el tiempo. Y aquel tiempo se fue, para dar paso a uno nuevo. Al vuestro.

EXTRÉS

EXTRÉS

Estrés o stress (palabreja regalo de los ingleses) qué más dá, la cosa que nos estresa hasta un partido de fútbol. ¿O no?

Que si los niños, que si la tele, que si la suegra, la cuñada, el marido de la cuñada, la parienta, el pariente (qué raro suena) la vecina, el trabajo, el tráfico, los grandes almacenes, el reloj, las prisas.....

Pero ¿qué es el estrés? ¿Cómo lo sentimos en nuestras preciosas carnes?

¿Es?...:
- El corazón acelerado a tope.
- Los nervios a flor de piel, acompañado de mal humor.
- Fatiga.
- Ganas de meterse en un agujero, y pasar de todo.
- No adaptarse a todo ésta vorágine y pesadilla que es el día a día...

Pero ¿por qué?

Anda que me parece que pocos se salvan, si es salir a la calle y ya se te ha contagiado, que oigo un claxon y me da algo, y pienso.... ¿A dónde estará esa quietud que decían por aquí? si lo llevaba conmigo por qué se marcha tan pronto?...

Entonces si el estrés es una amenaza o generador de conflictos...

¿Qué podemos hacer contra él?
Y es que cuando nuestro cuerpo, nuestra mente está sobre activado, nuestro entorno se puede convertir en algo amenazante y potencialmente peligroso.

Ahora ese mismo entorno, otra persona sin esos problemas de estrés, de ansiedad, puede percibirlo con calma y nada amenazante, porque hay que educar a nuestra mente.

Y...no sigo que...me estreso.

ENCUENTRO REAL CON TRINI.

ENCUENTRO REAL CON TRINI.

LA TRINI Y LA MARIOSE”.

(Gracías Pitijopo“ por ayudarnos a ponerlas del tamaño adecuado y poderlas publicar. Trini viste de azul a mi derecha y yo de verde militar)

Intensa, ojos como océanos desprendiendo luz. Menuda, como yo y de corazón grande, muy grande. Me reconoció de lejos y me sonrió. Sabía que era ella, tenía que ser y me esperaba. Quedamos hoy a las 12 de un mediodía caluroso en la ciudad de los Califas, la mía.

Parecía que nos conocíamos de siempre, me sentía muy cómoda con ella. Mientras sus amigas pasaban un buen rato en los baños árabes, nosotras no dejamos de darle a la húmeda.

Paseamos por la Judería y me sentí turista como ella, porque no suelo pasear mucho por estos lugares típicos de turismo. Parece otro mundo, una isla de recuerdos y souvenir por doquier, en calles estrechas y relajadas. Nos sentamos en una cafetería-heladería de la Rivera y la camarera amablemente nos hizo unas fotos que quisiera compartir con ustedes.

Intuía que era sencilla, amable, cariñosa, con mirada soñadora, humana… pero no tanto. Su cara desprende vida, suavidad, mirada limpia, transparente, como ella.

Mientras las demás salían de lo más relajadas de los baños y del masaje tan apetecible que te deja nueva, hicimos tiempo en el patio de un bar-restaurante con decoración típica andaluza, romana y mora a la vez. Mezclas de culturas, gentes, pasado y presente unificados en las piedras de las paredes, en el suelo alfombrado de piedras haciendo mosaicos. Ambiente que envolvía nuestra conversación y lo hechizaba.

Momentos, palabras, risas compartidas conectadas pero no virtualmente, ahora lo hacíamos cara a cara. Nada que ver. Encantada de haberla conocido. Todo un lujo.

(Gracias amiga, por hacerme sentirme tan a gusto a tu lado y… vuelve, que me supo a poco.)

CON EL AROMA A CAFÉ

CON EL AROMA A CAFÉ

Intentando tomar café mientras me escucho con ruido de fondo.Voy observando que muchas personas están perdiendo el contacto real. No quedan tanto con amigos. Entregan su amistad de forma virtual. Es fácil, barata, rápida, sin tener que asomarse ni a la calle. Un paraíso artificial a través del sexo o las emociones. Cada vez nos estamos acostumbrando a que no nos abracen, no nos toquen, que desaparezca esa calidez que en el fondo necesitamos. Nos parece extraño que alguien lo haga, porque ni en casa lo hacen.

No me preguntes qué problemas tiene mi vecino, pero te diré con pelos y señales la vida de cualquier famoso. Qué triste ¿no?. Si no, compruébenlo, apaguen una semana el ordenador y no pongan el televisor, verán como les resulta muy difícil hablar con los suyos sin ruido de fondo. Querrán llenar ese vacío, porque muchos están vacíos sin tan siquiera darse cuenta.

Cada persona aporta un granito de esa cafetera que es nuestra vida. Su vida, sus opiniones, sus vivencias, que se unen a las tuyas, en ocasiones, se cruzan aportándote madurez... tanta tecnología hace que nos acomodemos de tal manera, que lo queremos todo echo. Algunos hasta se conforman con sexo virtual sin tenerlo casi que currar (trabajar). Pero en la calle ni nos miramos a los ojos; puede que aquí hable y hable, sin hacer ni caso a lo que pase en la habitación continua; a no querer tener un contacto físico, ni real.

Pero llevar una relación real lleva su trabajo, como en todo. “Dos personas llevando una historia común, unidos por lazos que se han ido fortaleciendo, encontrar lo que pueda unirte, mas que lo que te separa". Con estas palabras que me dijo una amiga, referiéndose a lo que podemos hacer para que una relación funcione, me quedo. Las que apuntaré en algún lugar de mi mente para que no se me olvide. Porque a veces, se te olvida. Nos echamos a la cara, como fuego ardiente, las que creemos faltas del otro, las exigencias que por ser pareja creemos que podemos pedir cuentas. Y te vas cansando de escucharlas, de tener que dar explicaciones continuas, como si estuvieras continuamente pidiendo permiso, por ser tú. Tu misma; tu mismo. Nosotros.

Vivimos en una era que todo es desechable. Amores de quita y pon. En vez de trabajar por mantener una relación, a la primera de cambio, cuando la pompa fantástica del enamoramiento inicial desaparece, la relación desaparece con ella, porque no entiendo ni quiero entender de compromisos ni ataduras.

Cada uno está condicionado por su historia personal que defendería hasta el fin. Gran error común. Ya lo he estado comentando en otras ocasiones, entre amigos. Cada uno ve su realidad, lo que quiere ver. No entiende lo que no vive. Si soy hetero no comprendo la homosexualidad, por ejemplo. Si a mi no me gusta algo, es que ese algo no está bien, etc. Es más fácil escondernos y llevar la corriente, sin destacar, que luchar por lo que uno verdaderamente siente. Si me acepto, aceptaré a los demás. Si acepto diferentes doctrinas o formas de pensar, de los demás, aunque sea contraria a las mías, seré más libre, seré mas yo, entenderé de qué está echa la vida. Sin tantos adornos, hipocresías, ni tantas mentiras.

Expresándome, buscando, podré encontraros, encontrándome. A mí el café me gusta largo, con sabor, justo de azúcar y con una nube de leche. ¿ Y a vosotros? ¿tomamos café?"

Mi último sueño. (Por Pilar Cecilia)

Mi último sueño. (Por Pilar Cecilia)

Cuando el sol se pone su antifaz y los rayos son famélicos resplandores, me tiendo de espaldas a la mañana sólo para contemplar los sueños de mi noche. Es un momento egoísta, mío, tan mío que, a veces, ni siquiera pienso, evitando que alguien pudiera percibir el galopar de mis ideas o adivine la puerta de entrada a ese mundo increíble. Y allí estoy yo, como en una estación, con un pasaje a ningún lado y a todo.

Un silbido implacable anuncia la partida del vagón y me voy sin equipaje, sin abrazos de despedida, sin cartas de un vuelve pronto. Me voy, sí, mayúscula libertad la de no saber de donde vengo, ni a donde me dirijo.

Me gusta soñar, me gusta dejarme guiar por ese inconsciente, vanguardia constante de un no detenerse ante ninguna bandera. Por eso vuelvo a revisar mis sueños cada mañana, los saboreo, los digiero…revivo a mi otro mundo y me quedo quieta, en silencio para no despertarlos. Hoy hice lo mismo, esperé el ritual que consagra mi momento.

El sol tendía hilos sobre las nubes y éstas se dejaban cautivar y yo con ellas. Me tendí como la amante que espera las caricias que despertarán el desafío de entregarse toda, de contenerse, de contemplarse desnudos a esa realidad inevitable.

Ahí, impaciente, volví la espalda a mi mañana y entreabrí el umbral de mis sueños:

Magia deslumbrante, paisajes cegados a mis noches y violados por mi curiosidad cada amanecer.
Oscuridad, silencio, cautela, sigilo….mis pupilas dilatadas, mi pulso acelerado y yo...yo adentrándome en laberintos prohibidos y fantásticos…

* * *


No sé cuanto tiempo ha pasado.Sé que afuera está oscuro, lo presiento. El amanecer dio paso al mediodía, el mediodía a la tarde y la tarde a la noche. Todo cumple su ciclo. El sol desistió en el intento de seducir a la luna, las sombras se diseminan por el valle. Es hora de dormir y soñar para quienes son ajenos a mi aventura, pero yo..., yo aún sigo aquí, no encuentro la puerta de salida, continúo atrapada por un sueño y giro en espirales de otro mundo. Me perdí en el laberinto, me extravié en ese espacio donde danzan la nada y el todo.
Sólo espero que exista un mañana que pueda enfocar mi puerta de salida, sólo espero volver a contemplar, desde esa mañana, mis sueños. Sólo espero que, algún día, amanezca.

Pilar M.

(Mi agradecimiento a mi amiga Pilar Cecilia desde Chile, por dejarme publicar su texto tan interesante)

LA CULPA LA TIENE MI PELO

LA CULPA LA TIENE MI PELO

Me he lavado el pelo y me lo he dejado suelto. Debe de ser esto. La culpa la tiene el pelo. Seguro. Eso pensaba cuando venía de regreso a casa.

Ayer tenía coleta y no pasó nada. Tenía el pelo “arremangao”, como le digo yo. Hoy en cambio, me lo he soltado y mira la que se ha liado.

Lo he notado en los semáforos, y en la gente al pasar. Me ha hecho sonreír un chico en una moto que me ha preguntado la hora mientras que un semáforo cambiaba de color. Qué joven ¡Por Dios! y qué inocente, cuando la hora estaba señalada junto a nosotros en un reloj digital de esos carteles publicitarios que también dice la temperatura del ambiente.

¡Pobre chico! Cuando le dije: "Mira ahí la tienes, bien... grande". ¡Ja ja ja!... la hora quería decir y el joven se puso más "colorao" que un tomate. ¡Qué mala soy! No pude evitarlo.

Hoy tocaba banco ¡qué rollazo! No me gusta esperar colas. Colas de gente, se entiende. ( No penséis mal ¿eh?) Hoy tuve suerte, (mi pelo, eso es mi pelo, seguro) llego y no había nadie. Eso... no es normal y menos que los dos cajeros que había se peleen por atenderme. ¡Qué gusto! Me dicen que elija a uno y el menos feo (o el más guapo según se mire) me mira con pucheros, haciendo, ya saben ¿no?, drama como un perrillo "abandonao" para que lo elija. ¡Qué adorables! No me lo podía creer. Se notaba que estaban aburridos o....¿sería mi pelo que brilla como el Sol?

El cajero (el menos feo, que fue a quien elegí, normal ¿no? a ver... pues si hay que elegir, se elige) me preguntó, por preguntar, que si me había pintado el pelo. (¿El pelo? y este porqué me pregunta eso? ¿Acaso me está leyendo la mente?) Entonces a modo de respuesta sonrío. (No es que sea una respuesta, pero... es lo que suelo hacer cuando no me da la gana de contestar). Como me lo vuelve a preguntar y no voy a estar sonriendo todo el rato... (No es por "ná", pero dicen que si estas más de un minuto sonriendo te sale una arruga y yo... no quiero eso de momento) le contesto a la gallega con otra preguntita: y... ¿ tu qué crees?
¡Ooooooooohhh! ¿Por qué le haría esa pregunta? Caí en la trampa. ¡Qué tonta! Y va y me dice:

- Pues yo creo que le pareces una actriz (y digo yo, eso no es lo que le he preguntado, ¿no? ¿Qué pasa, que tu preguntas una cosa y te contestan lo primero que se les pasa por la azotea?)
- ¿ A una actriz? No me digas (sigo tonta, mejor me quedo callaita) ¿A quién? ( no si no escarmiento)
- A Catherine Deneuve , (¡¡¡Puaff!!! Es una madurita de unos 55 años ¿esto qué quiere decir?)… de JOVEN (¡Aaaaaaaahh menos mal, por ahí te vas a salvar, chaval)

De pronto, el chico menos feo, me estaba cayendo bien, aunque la Caterinne esa, ahora que lo pienso, es una saboría, que tiene menos gracia que Aznar riendo. Pero era guapa, la “johia”, así que... le tuve que decir gracias por el piropo, porque... era un piropo ¿no?

Y todavía no entiendo porqué (bueno no quiero entenderlo, entiéndanme) empieza a contarme que está separado, y no separado solamente, sino divorciado del todo y no ha tenido hijos. Y digo yo, (por decir algo, vamos) :

- ¡Ah! Pues... ya de paso me das también, si no te importa ( y si no también) el listado de los últimos movimientos de la cuenta corriente .
Que esto es como decir: - Ya de paso te callas de una vez, que te estoy viendo el plumero y porque hoy me haya soltado el pelo, no te lo sueltes tú que estás medio calvo, oye.

Lo que sí sé es que... mañana me volveré a poner la coleta.

... y la Tierra sigue girando.

... y la Tierra sigue girando.

Hay días que no te apetecen trabajar nada en absoluto, que te cuesta la misma vida concentrarte en tu trabajo.

Éste es uno de esos días, en el que disimuladamente mis ojos se posan una y otra vez en el reloj de la oficina, o en el rinconcito de la pantalla del ordenador y con optimismo piensas que ya queda menos, para tu salida. Suelo ver la parte buena de las cosas, así me engaño sutilmente pero me animo. Por eso aunque sólo mi cuerpo esté sentado frente al ordenador, mi mente vuela a otros lugares; tengo tanto que hacer fuera con mi vida, que hoy mas que otras veces me pesa demasiado esas dichosas cadenas que llevo en mis tobillos inquietos.

Una de dos, cuando me ocurre esto, me meto tanto en mi trabajo, que cuando quiero darme cuenta ya es hora de marchar de esta cárcel. Otras, como hoy busco excusas para que me dé el aire. Me fui a desayunar con una vecina del trabajo, que al verla pasar le dije: Te invito a un café, que lo necesito. Mi amiga se llama Conchi y creo que ella necesitaba ese café más que yo, al servirle de desahogo emocional.

Su hermana tiene cáncer y sus esperanzas se están agotando. Y ella se siente tan impotente, que me da tanta pena, que no quiero ni abrazarla porque se derrumbaría. Me gustaría saber que decirle para animarla, pero ya las cosas se están torciendo de una manera, que por mucho que le diga me parece que no seré de gran ayuda. Sólo puedo escucharla, intentar animarla con mis payasadas, pero poco más. Ojalá algún día los médicos encuentren la solución. Ojalá la gente con medios inviertan para que se pueda investigar su cura.
Ojalá.

La Tierra sigue girando tanto si te estas muriendo como si acabas de nacer. No nos damos cuenta que vivir es un valioso tesoro hasta que la sombra de la muerte ronda cerca.

Por eso voy a comer de ese plato que se llama vida y apurarlo mojando sopas, saboreando cada bocado como si fuera el ultimo.

CARTA A UNA ADOLESCENTE.

CARTA A UNA ADOLESCENTE.

Hacer crecer las rosas que llevamos dentro.

Iluminar nuestra vida no es tan fácil como encender una bombilla de nuestro hogar, pero esa electricidad la llevamos dentro tanto positiva como negativamente. Somos energía y de nosotros dependerá que sea positiva o no.

Me gustaría aprender, saber qué decir, utilizar las palabras apropiadas para que se te encienda tu bombillita y que veas la luz. Decirte que la vida es como un libro, esos que devoras para mantener tu mente ocupada, porque tu realidad no te gusta y buscas respuestas, porque al pasar las hojas de la vida siempre se encuentra una explicación, puede que sea antes o después pero si queremos podemos resolver nuestras dudas y preguntas.

La vida, a veces, no nos lo pone fácil. La familia y los padres no siempre saben hablan sin hacer daño. No queremos problemas y cuando los hijos no son como esperábamos, cuando nos damos cuenta que son seres independientes, con su personalidad, con su rebeldía ante las injusticias, cuando nos reclaman cosas simples como cariño… no todos los padres nos damos cuenta de ello porque estamos ciegos con nuestros problemas propios, porque nos creemos los mejores padres del mundo y vemos a nuestros hijos como simples egoístas que no piensan nada más que ellos y que no nos vengan con cuentos…. Así que le cerramos las puertas, ponemos barreras y creamos un abismo difícil de solucionar alejándonos de ellos irremediablemente.

No somos nuestros padres, no tenemos culpa de sus acciones y debemos aceptar su patrimonio emocional y el nuestro. No hay ni buenas ni malas emociones; sólo es bueno o malo el uso que de ellas hagamos.

No hay que negar nuestras emociones, hay que admitirlas y hacerles caso, si algo nos pone triste, si algo nos incomoda y nos hace daño debemos decirlo, no dejando que se acumulen, inhibiéndolas porque sino tarde o temprano estallarán como una bomba y generando estrés. Lo mismo que no hay que negarse a nuestras emociones hay que intentar calmarlas, para que no nos desborden. Cuando nuestra mente está sobreactivada, percibimos nuestro entorno como amenazante y potencialmente peligroso. El mismo problema contemplado de forma serena dejará de incomodarnos y angustiarnos tanto. Al sentirnos amenazados seremos incapaces de controlar nuestros sentimientos. Así que intenta disfrutar de lo que tienes al alcance de tu mano, en vez de obsesionarte y dar vueltas a lo mismo, que hacen que te impidan tu paz interior y desvían tu felicidad.

La vida no es tan difícil como creemos y no hay que estar perpetuamente pasando pruebas y obstáculos para demostrar nuestra valía a nuestros padres y con el miedo y la pregunta: ….¿ Y si me lanzo y fracaso y me lo echan en cara?. Sé tú. Haz lo que quieras, cumple tus metas, tus sueños, porque tú lo has decidido, porque hará que te sientas bien pero por ti y si no lo consigues recuerda lo que me dijo (más o menos) alguien muy querido: “ El tren no se marchará y si lo hace volverá de nuevo”.

Quitarle hierro a la vida. Generar tu autoestima. Que lo que te preocupe no te domine.

Date cuenta de tus cualidades (concentrándote en ellas, aprovéchalas, sácale provecho) y de tus limitaciones y acéptate tal como eres. No te preocupes tanto y actúa, si no lo haces bien al menos lo has intentado. Y sobre todo:

Confía en ti.

(Este texto lo escribí hace tiempo para alguien a quien aprecio mucho, que se sentía totalmente perdida y creía que su madre no la quería o no sabía expresarlo con los hechos...Ahora al releerlo me di cuenta que se parece mucho a los sentimientos de much@s adolescente que no encuentran su sitio, que ven a los padres o a los hijos como casi "el enemigo". Incomprensión, poco dialogo, rebeldía, querer tener libertad, sentirse mayores, independientes, personas, en definitiva...Éste es mi mensaje para ella y para tantos adolescentes que no se entienden con sus padres, tutores y viceversa.)

A veces me siento así.

A veces me siento así.

Silencio. Necesito silencio. Sentirme ausente, no participar. Estar en la reserva, observando, pero con mi boca cerrada. Que mis palabras no estropeen el aire. No hablar, no sentir aparentemente, dejarme llevar, pero pasando inadvertida.

Vivir interiormente, sólo hablándole al alma, que ella me escuche, sin ser juez, sin hacer preguntas, sin que me pida explicaciones. Que se renueve por dentro, como si fuera un baño de paz.

Darme tiempo, que el volcán calme su lava, que lo deje que se consuma hasta que no quede nada más que arena volcánica, y que ya no pueda hacer daño.

Daño, hacer daño. No quiero eso, ni que me lo hagan a mí. No quiero luchar, no me apetece. ¿Para qué? ¿Porqué? ¿A cuento de qué?. No quiero ni tan siquiera defenderme. No tengo porqué. Que lo arañazos interiores se curen solos. Que las heridas no me duelan. Ya no.

La risa se fue, pero no la necesito. Porque sé que duerme cerca y puedo llamarla, que despierte, si quiero. Pero no quiero. No ahora. Ahora silencio. Como si estuviera en el espacio. Sin ruidos. Invernando. Dejando que pase los minutos, sin que me importe. Sin prisas, sin estrés. Si estar, estando. Ausente.

Me voy dando cuenta, que es hasta una necesidad sentirme así, como para coger impulso, respirar, reflexionar... pero cuando me siento así, no tengo paz, no es esa la palabra. Hay días que las hormonas mandan en mí y todo lo veo gris, apagado, me entrar unas inmensas ganas de llorar y cuando ocurre pienso: "Mañana llegará pronto, y me sentiré mejor". Hoy es ese mañana. Nada que ver con ayer. Hoy parezco más fuerte, como renacida de las cenizas...

Pero cuando me siento así coincide que que algo me sucedió, porque quizás estaba más vulnerable y lo que cualquier día podía batallar facílmente. Estos días que tengo el ánimo tan bajo no tengo ganas ni de luchar.Sólo quisiera meterme en un agujero, en una isla y no sentir nada. Esa es la palabra: No quiero sentir... porque lo que siento me hace daño, porque la decepción se apodera de mis entrañas, porque tengo que aprender a ser un poquito más ¿mala? No sé, quizás lo que tendría que hacer es aprender a respetarme y así no permitiría que nadie me perdiera el respeto, ni que me hicieran sentir de esta manera.

Una amiga argentina me dijo una frase que necesitaba oir:

"No le des flores a los cerdos, porque ellos no entienden qué es lo que comen"

LeeTamargo me dijo:

"No se hizo la miel para la boca del asno"

Lua añadió:

"Jamás debes rebajarte o entregar amistad, amor o lo que sea, por menos de lo que vales. Si tú eres caviar y la gente quiere lentejas, no te vuelvas una lenteja sólo por agradar".

Mi marido, mi compañero, mi amigo, me aconsejó:

- "No le hagas caso. ¿Acaso no te diste cuenta que lo que les pasa es que te tienen envidia? ¿Por qué le sigues el juego? Pasa de ellos, que sus palabras no tienen importancia, porque ellos no deberían de tener importancia para tí, porque no te merecen".

...Quizás la próxima vez, lleve la armadura puesta y todo me resbale. Quizás.

Un correo sobre sueños muy interesante.

Un correo sobre sueños muy interesante.

Antonino me envió el siguiente correo, que habiéndole pedido permiso para publicarlo, lo traigo aquí, para poderlo compartir, con todos ustedes.

En las últimas semanas los he sentido cerca. Hasta me atrevería a decir que me han acompañado hasta donde más pueden, pero irremediablemente se alejan hacia su residencia en algún lugar de mi memoria. Diría que hasta alcanzan a desentrañarme parte de la trama que ocupó mi tiempo sin que lo supiera, mientras dormía, mientras los espacios estaban abiertos de mi subconciencia.

Pero se van, se alejan, se escapan. Como si se quisieran fugar, como si no quisieran acompañarme, como si no desearan su recuerdo… hasta me hacen creer que ni siquiera existen, que no siquiera han sido, como si me pidieran que conforme con saber que fueron nada más que un trazo dibujado en el viento, un delgado trozo de papel que se disuelve en el torrente del agua.

Ha sido angustiante. De verdad que ha sido angustiante. Abrir los ojos. Tener conciencia que por fin, después de muchos años, se puede recordar lo soñado para que en el próximo cerrar de ojos, ya nada quede, sólo la sensación de una existencia demasiado efímera para atraparla. Un chispazo de luz, la fracción de un segundo, un sonido que sigue retumbando en tus oídos aunque su ruido infernal haya pasado.

Quizás sea por esta reciente preocupación por recordar lo soñado que ahora estoy tan cerca en los intentos. Pero no funciona. Ni aún la libreta al lado de la cama presta a anotar presurosa los recuerdos de ese instante ha sido capaz de capturar los momentos esfumados en el soplido de la desmemoria.

En todo caso, no ha sido una búsqueda obsesiva, desesperada, pero si ha surgido lo que podría llamar “necesidad” de hacerlo, de recordar esos momentos, de tener algo de claridad en lo que pasa en mis adentros, en los recónditos pasajes de mi mente. Quizás por simple curiosidad, quizás buscando respuestas a las preguntas que la conciencia realiza o talvez esperando temeroso de conocer los recovecos de la insensatez que a veces me alcanzan, que a veces me agobian, que a veces me atrapan.

Recién hace algunos años que tomé debida cuenta que no recordada lo soñado. No me había dado cuenta de aquello. Como verá Ud. no es algo que me preocupara mayormente.En el ejercicio de mi eficiente memoria, puede comprobar fehacientemente que la condición de recordar se remontaba a mis tiempos de niño, casi adolescente. ¿12 años? Parece que sí, o más o menos así. En fin, supongamos que fue en así, en esos tiempos.

Varios recuerdos de sueños tengo de aquellas épocas. Como cuando montaba mi destartalada bicicleta y con algunos pocos movimientos, ya estaba emprendiendo un vuelo fascinado por los paisajes de mi tierra de cerros y bosques. Podía ver todo con extrema claridad, con infinita transparencia, con especial emoción. Siempre me ha fascinado el acto de volar. Quizás por eso, muchos de mis sueños ocurrieron en los espacios abiertos.

Pero también estaban las pesadillas, esas que me hacían hablar hasta el llanto por las noches, que me causaban temor y una sudorosa preocupación en los momentos que recordaba. Le tengo pánico a los perros (fobia no confesada) y varias veces aparecieron en esas noches que después prefería olvidar. Pero casi siempre, alguna referencia de alguien o algo relacionado con mis miedos (a lo desconocido, al qué dirán, a lo imprevisto) me llevaba a esos trances.
Una de mis pesadillas más angustiantes en realidad se resumía en apenas una fracción de segundo. Sumido en la oscuridad de un cuarto en algún lugar que no conocía, busca el interruptor que pudiera iluminarme el lugar. Pero apenas lo encontraba, una mano mojada, de dedos huesudos y fríos aplacaba mi intento con un rápido movimiento, cubriendo la mía entera. Me quedaba helado, petrificado ante la sola existencia de esa mano.

Un sueño recurrente fueron esos hombres de negro que intempestivamente aparecían de un cuarto cuya puerta antes no había visto. Fueron ellos los que movieron mi secreto deseo de controlar los sueños. Ser yo el director de la pieza teatral de mis sueños. Decidir la acciones y diálogos de los personajes, se yo mismo uno de ellos y con plenos poderes hacer lo que se me viniera en la real gana. Volar fue uno de mis deseos preferidos.

Por sí, lo hice. Un día, antes de dormirme, me mentalicé. Me dije que esos sueños sólo eran sueños, que debía darme cuenta de eso, que podía, en consecuencia, hacer lo que quisiera en ese espacio de fantasía.
Ese momento lo recuerdo. No como si fuera ayer. Pero lo tengo alojado en las ordenadas gavetas de mi memoria (esa parte de mi está en orden, por lo que es el resto, los asuntos de mi vida diaria incluidos, son un pequeño caos, una alegoría al desorden).

Justo cuando aparecieron los hombres de negro, ahí estaba yo para decir que aquello no era posible. Los hice desaparecer. Después, por una puerta que inventé, escapé en vuelo por las nubes.
Creo que la experiencia, al menos dentro de la conciencia que tengo, la repliqué unas cuantas veces. No muchas. Parece que era fundamental eso de ponerse de acuerdo con la conciencia antes de entrar en los caminos del sueño.
Más o menos desde ahí mismo que nada recuerdo. Desde que no tengo sueños. No es tan absoluto. Por ahí almaceno uno que otro flash, uno que otro chispazo fugaz de un momento de sueño.
Como ya le he dicho, esta incapacidad o imposibilidad contrasta con mi buena memoria. Mi implacable buena memoria para recordar hechos y situaciones. Además, sin quererlo, almaceno mucha información secundaria, de esa que queda por ahí, aparentemente efímera, aparentemente complementaria o contextualizadora. Hasta bromean conmigo en el trabajo por esta capacidad para recordar. De hecho, una de mis principales preocupaciones es la recuperación de la memoria, de las gentes, de los lugares, en fin.

Además, por una imperiosa necesidad de la memoria, almaceno prácticamente todo lo que escribo y lo que fotografío (es uno de mis hobbies). Todo y en varias copias. Mis artículos en el diario, para las revistas que he trabajo, amén de artículos que son de interés porque son de mi ciudad, de mi tierra adiotiva; también almaceno las imágenes que he capturado en 10 años de recorridos por esta tierra maravillosa.¿Por qué lo hago? La explicación tiene un solo nombre, una sola necesidad: memoria.

Los trabajos que realizo aparte de mis funciones en el diario, tienen que ver también con la memoria, con el acto de la recordación. Estoy terminando un documental para la TV sobre la historia de mi ciudad en el siglo pasado, con testimonios de abuelitos muy abuelitos que cuentan lo que hicieron en sus años mozos.
Memoria, memoria, recuerdo, recuerdo.

¡Pero no recuerdo los sueños! Abro los ojos y percibo como los sueños escapan. Como si no pudieran asentarse en mi memoria saturada, como si sólo esperaran la excusa de mis ojos abiertos para esfumarse, desaparecer, no dejar huella alguna. Ni siquiera un vestigio, un pedacito con el cual comenzar a construir algo de esos momentos. El olvido es absoluto, completo. Y no han servido trucos ni recetas para intentar retenerlos.

EL DUENDE DEL PIANO.

EL DUENDE DEL PIANO.

El juego consiste en utilizar algunas palabras y añadirlas en el contexto de una historia, no sobrepasando las 400 palabras (hecho que "casi" cumplo). Ésta semana tocaba:Anticuario, Algoritmo, Dogma, Duende, Privilegio. Así me salió:

Cuentan que hace mucho tiempo, un experto anticuario recorría las campiñas gallegas en busca de muebles antiguos arrinconados en desvanes, cobertizos, de granjas o haciendas donde tenía la esperanza de hallar piezas meritorias y comprarlas a bajos precios, aprovechando la ignorancia de los paisanos desconocedores de su valor real.

Algo cansado por vagar sin éxito durante días sin conseguir nada de valor, sino trastos viejos que no le ayudaban ni por asomo a cumplir sus cuentas en su algoritmo mensual que le permitiera encontrar alguna pieza importante y hacer el negocio de su vida, se sentó a descansar en un banco de la entrada de un caserío esperando que alguien lo recibiera.

Un hombre con la mirada perdida lo recibió como si lo estuviera esperando y al presentarse y explicar el motivo de su trajinar, lo llevó hacía el umbral del cobertizo de aquel lugar, indicándole que si quería un piano que poseía aceptaría lo que viera oportuno.

Cuando el anticuario extrañado quiso preguntarle la razón de su desapego a una pieza tan valiosa advirtiéndole aquel, que no le ayudaría a retirarlo bajo ningún concepto y si le interesaba la pieza debería de convencer a los lugareños para que lo ayudaran a sacarlo, le sorprendió la historia que el campesino asustado le contó:

Aseguraba que aquel piano poseía un misterioso sortilegio y tocaba largas piezas solo, sin que ninguna mano humana lo tocara. Que su vieja mujer no había levantado cabeza desde que un día, alentada por un extraño ruido que desde el cobertizo provenía, quiso acallar a su curiosidad y se acercó sigilosa tras la puerta entreabriéndola levemente.

Aseguraba que había tenido el privilegio de entrever, bailando encima del piano, a un pequeño ser, no hallando la forma de describirlo pues no era ni hombre, ni enano, ni niño con un par de ojos oscuros, grandes e inquietantes, que brillaban como un cristal en las penumbras como un duende de unos 30 cm. Con ropajes singulares, un gran sombrero que le tapaba parte de su rostro y dientes agudos convirtiéndolo en su ser aparentemente malévolo, rompiéndole en añicos cualquier dogma de fe cuando al percibir su llegada, el piano cesó su musica y aquel extraño duendecillo le clavó su mirada cínica y maligna, despertando en ella un terror hasta ahora desconocido, como si le hubiera clavado un puñal provocándole una rápida huida tan veloz, como las piernas le procuraban y creyendo que el singular personaje iba tras ella en un encarnizado trayecto, hasta que como pudo se encerró en su hacienda, no queriendo jamás salir sola del umbral de la puerta, sin encontrar ninguna explicación a todo lo acontecido aquel sorprendente día.

... y mañana: ¡Sábado! ¡Olé!

... y mañana: ¡Sábado! ¡Olé!

Mañana será mi día. No me refiero a que celebre mi onomástica. No, no quería narrar eso. Pero sí, que por tratarse de ser sábado, sabadete... pues que me lo pido para mí, de asuntos propios, vamos. Aunque esos asuntos sean poner cuatro lavadoras. Total, así hago un poco de gimnasia y elasticidad y luego me salgo a la calle (léase: terraza) a tender la ropa tomando el sol de paso.

Como todo tiene conexión, mi ropa estará limpia, mi cuerpo esbelto y mi piel morena. Se notará que es sábado, en todo. El teléfono, descolgado ¿porqué? Porque sí, sin más. Que no quiero oír problemas del trabajo, que los conozco y tienen que llamar a "la Mary" para todo, oye.

Mañana sigo que hoy estoy muertaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa.

Sueño de agua, cascada, de cataratas...

Sueño  de agua, cascada, de cataratas...

(Por petición de Lirio)

Soñar con una catarata es (sin profundizar mucho más, de la forma más visual) como tener un orgasmo. La necesidad de derramarse en sentimientos. Expresar nuestras emociones más recónditas y a la vez controlándolas.

La cascada representa la liberación de nuestras emociones volviéndonos más extrovertidos, con menos miedo, más seguros de nuestras acciones. Es donde con más fuerza se libera el agua, a más velocidad, como la savia, representa a la vida en si, purificándonos, renovándonos, renaciendo, sintiendo como fluimos, la buena marcha de nuestras relaciones.

Es un sueño positivo, totalmente distinto a soñar con aguas estancadas, con un pantano, quietas. En las que nos avisa, que posiblemente deberíamos de relajarnos o dar más rienda suelta, más libertad a nuestras emociones.

Soñar con el agua (y más si nos vemos reflejados en ella) es una fiel imagen de nuestra salud emocional, de nuestro inconsciente. Por eso debería de importarnos la manera de que nos vemos reflejado en ella.

El agua está relacionada con el bautismo, con el renacimiento, con la limpieza y puede, prepararnos, avisarnos, que estamos entrando en nuevas etapas, renovados o el deseo de cambiar de vida, de hábitos y sentimos que necesitamos un baño, limpiarnos por decirlo así. También hay que tener en cuenta la temperatura del agua, si le prestamos atención a esta al estar muy fría o caliente.

Soñar con el mar está relacionado con el nacimiento, con el útero materno, por lo que puede simbolizar que en el fondo queremos escondernos allí de alguna manera como no enfrentándonos de forma directa a las dificultades que nos acontecen. Es importante si estamos nadando, la manera de hacerlo, si nos sentimos con angustia, en paz, que nos ahogamos (que nos puede comunicar o preguntar si los acontecimientos que estamos viviendo no nos ahogan de alguna forma, al igual que en el sueño de la cascada si estamos nosotros recibiendo esa trompa de agua).

Nos hace sentir libres espiritualmente, nos está empujando con su energía. La nuestra.

AMOR SURREALISTA

AMOR SURREALISTA

Todo me parece tan surrealista,
como un lejano sueño
que nunca tocó la realidad
efímero e irreal.

Quiero llenar este silencio
que me ahoga, que me oprime
No tengo derecho a reclamar
ni a exigirte nada, mi amor .

Destrenzo tus palabras
después de subir y gatear
por mi muro de dudas
cuando me llamas y me dejas

Tú que estás, sin estar
que habitas en mis frases no dichas,
en el eco de mis silencios
en el hueco de mis espacios

Si tú no me ofreciste promesas
ni creaste necesidades y ataduras
Para qué hablar sin palabras
si tienes sordo el corazón
cuando te grito, Amor.

Uno de mis sueños- jeroglíficos.

Uno de mis sueños- jeroglíficos.

Había un grupo de personas, entre ellas recuerdo a mi madre, leían, o pretendían leer algunas frases que estaban grabadas sobre un muro de piedra color tierra, rojiza, naranja clara, salmón, más bien ... Era como una gruta, en la base de una montaña, era de día y había mucha luminosidad fuera. Estábamos en la entrada, no sabría decir si acabábamos de salir de la cueva o nos disponíamos a entrar ...

Se acercaban, cerraban algo los ojos, para agudizar la vista, así tipo miope, pero no sabían que ponía. Entonces mi madre en alto dijo:

- "La" Mari que lo lea, ella seguro que lo sabe" y me llamó.

Me acerqué, les miré a todos, intentando averiguar quienes eran, si la noche anterior soñé también con ellos, pero no pude averiguarlo, no veía claramente sus rostros, ni porqué mi madre los conocía, ni porqué estaban allí, al igual que yo. ¿Qué hacía yo en ese sitio? puede que de excursión, no sé.

Pensé: " Cómo no saben leerlo, si se entiende fácil", pero no lo dije en alto, porque no pretendía resultar engreída, así que lo leí, algo triste, porque me lo pidieron, como sintiendo que era mi obligación.

Me gustaría recordar la frase, creo que era un mensaje, algo filosófico, como una enseñanza... los demás sonreían porque al volverlo a leer, se dieron cuenta que era lo que ponía, que se les había pasado por alto un detalle que les dije:

-"Sólo le faltaba las vocales".

Uno dijo sonriendo, al darse cuenta : "Es verdad, mirad dice........"

Me sentí triste, callada, observándoles desde atrás, con ganas de llorar, como vacía..."

SOÑAR CON TELARAÑAS.

SOÑAR CON TELARAÑAS.

"Con el permiso de Pilar te voy a contar un sueño de ella...
Se ve ella conversando con "X" y sobre su cabeza había unas telarañas blancas y
trataba de enderezarse y se topaba con ellas y ella no quería romperlas, porque
las veía perfectas.Muchas gracias Mary..."


SOÑAR CON TELARAÑAS.

(Por petición de Ivonne para Pilar)

Cuando la tela de araña tiene al animal dentro simboliza que nos están tendiendo una trampa. Abría que pensar en que alguien se quiere aprovechar de nosotros, extorsionándonos, está hilando, tejiendo la tela de araña, en nuestro propio perjuicio.
Simboliza por otro lado el paso del tiempo, el descuido, el abandono…

De una forma más profunda podría simbolizar que estamos en contacto (o la persona que está o tiene la telaraña) dentro de la malla de la vida. La parte espiritual está atrapada por la física, no dejando que entremos en nuestra espiritualidad.

Quizás se trate de un viejo problema que por más que le damos vueltas nos resulta muy difícil decidir el camino a seguir.

La tela de araña se está construyendo, la apartamos para permitir nuestro paso, se nos pega al cuerpo, nos sentimos atrapados en ella o por el contrario no nos molesta, la vemos parte del entorno, etc. Dependerá de los detalles del sueño, de las circunstancias personales del soñador, como en todos y cada uno de los diferentes sueños.

En el sueño que he traído de ejemplo me haría falta saber quién trataba de enderezarse, si a X le resultaba pesada esa tela de araña, qué conversación tenían, qué sensación tiene Pilar de X, al terminar la charla y lo más destacable es que ella no quería estropearlas, porque las veía perfectas. Es como si a ese personaje le pegaran o formaran parte de él, de su carácter esas telarañas, bien por su vejez, bien porque ella sentía que espiritualmente estaba alejado, lo físico no le dejaba ver su interior, como no yendo(o no viendo) más allá del envoltorio y ella respetar y aceptar su otra mirada diferente a la suya.

¿Mi impresión personal? ¿Esa que queda cuando te cuentan el sueño? Pues ... que Pilar ve a "X" con muchas telarañas en su cabeza, en su mente, que lo respeta, pero es su visión. Entiéndase telarañas como "problemas" pegados a lo físico y también a lo espiritual. Ella lo escucha, como amigo, como algo cósmico que está ahí, inmenso y con luz propia, la que todos tenemos y a la vez nos distingue.