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MaRioSe.Compartiendo Sueños.

Sueños

Si tuviera ganas...

Si tuviera ganas, escribiría.

Si tuviera ganas, inventaría un relato, una historia, un cuento de calleja, un poema.

Si tuviera ganas, buscaría inspiración en una imagen, en una flor, en un paisaje.

Si tuviera ganas, despertaría, pero,

estoy dormida, profundamente dormida y sólo sueño.

Sueño con tener ganas, que escribo una novela, que me leen millones de personas, que viven, que sueñan, que arañan la vida a diario.

Quizás cuando despierte lo haga.

Quizás lo haga, cuando despierte...

Si tuviera ganas.



 

 

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El Ratoncito Pérez

El Ratoncito Pérez

Pepito Pérez era un pequeño ratoncito de ciudad. Vivía con su familia en un agujerito de la pared de un edificio.

El agujero no era muy grande pero era muy cómodo, y allí no les faltaba la comida. Vivían junto a una panadería, por las noches él y su padre iban a coger harina y todo lo que encontraban para comer.

Un día Pepito escuchó un gran alboroto en el piso de arriba. Y como ratón curioso que era trepó y trepó por las cañerías hasta llegar a la primera planta. Allí vio un montón de aparatos, sillones, flores, cuadros..., parecía que alguien se iba a instalar allí. Al día siguiente Pepito volvió a subir a ver qué era todo aquello, y descubrió algo que le gustó muchísimo.

En el piso de arriba habían puesto una clínica dental. A partir de entonces todos los días subía a mirar todo lo que hacía el doctor José Maria. Miraba y aprendía, volvía a mirar y apuntaba todo lo que podía en una pequeña libreta de cartón. Después practicaba con su familia lo que sabía. A su madre le limpió muy bien los dientes, a su hermanita le curó un dolor de muelas con un poquito de medicina.Y así fue como el ratoncito Pérez se fue haciendo famoso.

Venían ratones de todas partes para que los curara. Ratones de campo con una bolsita llena de comida para él, ratones de ciudad con sombrero y bastón, ratones pequeños, grandes, gordos, flacos. Todos querían que el ratoncito Pérez les arreglara la boca. Pero entonces empezaron a venir ratones ancianos con un problema más grande. No tenían dientes y querían comer turrón, nueces, almendras, y todo lo que no podían comer desde que eran jóvenes. 

El ratoncito Pérez pensó y pensó cómo podía ayudar a estos ratones que confiaban en él. Y, como casi siempre que tenía una duda, subió a la clínica dental a mirar. Allí vio cómo el doctor José Mª le ponía unos dientes estupendos a un anciano. Esos dientes no eran de personas, los hacían en una gran fábrica para los dentistas.

Pero esos dientes, eran enormes y no le servían a él para nada. Entonces, cuando ya se iba a ir a su casa sin encontrar la solución, apareció en la clínica un niño con su mamá. El niño quería que el doctor le quitara un diente de leche para que le saliera rápido el diente fuerte y grande.

El doctor se lo quitó y se lo dió de recuerdo. El ratoncito Pérez encontró la solución: "Iré a la casa de ese niño y le compraré el diente", pensó. Lo siguió por toda la ciudad y cuando por fin llegó a la casa, se encontró con un enorme gato y no pudo entrar. El ratoncito Pérez se esperó a que todos se durmieran y entonces entró a la habitación del niño.

El niño se había dormido mirando y mirando su diente, y lo había puesto debajo de su almohada. Al pobre ratoncito Pérez le costó mucho encontrar el diente, pero al fin lo encontró y le dejó al niño un bonito regalo.A la mañana siguiente el niño vió el regalo y se puso contentísimo y se lo contó a todos sus amigos del colegio.Y a partir de ese día, todos los niños dejan sus dientes de leche debajo de la almohada. Y el ratoncito Pérez los recoge y les deja a cambio un bonito regalo. 

Escrito por la profesora MARIA PATRICIA VEGA LOPEZ 

Os dejo un enlace donde explica la historia de nuestro entrañable ratoncito Pérez y también el significado popular de los sueños sobre ratas y ratones. 

(Post está dedicado a Carlitos Reina)

EL BAÚL DE LOS SUEÑOS.

EL BAÚL DE LOS SUEÑOS.

He abierto un inmenso baúl donde dejaré que entren todos los sueños que cada un@ de nosotros vaya pidiendo.  Este baúl tiene magia. El poder del deseo lo hace posible.  Sólo es necesario pedir con fuerza ese deseo atreviéndose a decirlo en público.  La magia cogerá fuerza, si creemos en ella.  Es importante para que un sueño se cumpla unos sencillos pasos.  

  • Paso 1.

Vislumbrar el sueño en sí. Averiguar qué queremos.

No valdrá decir: "No deseo nada, soy feliz con lo que tengo"…. Ese pensamiento queda descartado. Ese deseo irá a depositarse a otro baúl que no tengo. Como el de paz en el mundo, etc. Aquí se trata de nosotros.

  • Paso2:

Atreverse a desear.

De pequeños con sólo pedir algo a nuestros padres, ellos, si podían nos lo concedían como verdaderos Reyes magos, pero ahora somos adultos y nos tocará luchar por nuestros sueños.

  • Paso 3:

Escribirlo. Decirlo en voz alta.  

 

  • Paso 4:

Preguntarse, cómo conseguirlo.

 En la medida de lo posible, muchos de nuestros sueños se pueden conseguir. Quizás no consiga un coche de muchos millones o desear que me toque la lotería, pero no son esos sueños a los que me refiero. Aunque si mi deseo es tener ese coche, puedo plantearme si estoy dispuesta/o a pagar una gran letra durante muchos años, pero sin poder disfrutar de otras cosas y valorar si valdrá la pena, porque aquí pasa como con las fantasías que algunas veces al conseguirlas no resultan como creíamos, no nos llenan… porque cuando lo consigamos ¿Qué? ¿Nos llenó por completo? 

  •  Paso 5:        

Luchar por nuestro sueño.

 Ir a por él, ponerlo en práctica, una vez teniéndolo claro. 

¿Os gusta la idea?  Pues queda abierto…. Y ahora…. ¿Quién quiere echar el primer sueño?

 

Regresé.

Pues aquí estoy de nuevo. Con energía positiva, renovada. Con ganas, con hambre, pero no la del estomago. Ayer fue el esperado examen y si las cuentas me salen, estoy aprobada. A ver lo que opinan los encargados de corregir. Como en el Ministerio de Transportes no tienen mucha prisa, nos van a tener esperando al menos un mes o dos.

Qué descanso más grande Dios mío, parece como si hubiera dado a luz o algo por el estilo. Ayer estaba “drogi, totá” me daba igual ocho que ochenta. La casa se me llenó de gente joven y pasé de todo… ¡¡ Hala!! que se apañen solitos, que me perdone mis hijos, pero “la mama” estaba muy “hechita polvo”. Hicieron una fiesta de barbacoa y piscina, pero cuando “pillé la piltra” caí redonda, no me enteré de nada. Qué sueño acumulado tenía, que semanas más intensas de trabajo y estudio he pasado… Ahora me siento nueva. Me he levantado a eso de las seis y media de la mañana y a solas, tranquila, me siento bien. A gusto y eso me gusta, me hace falta. Que no todo sean agobios, prisas, estrés...

Mi hijo mayor se va mañana al ejército. Él lo ha decidido así y sólo me queda apoyarlo. Y esas son mis cosas. Estoy feliz, porque sí. Hoy sonrío con apetito, ya tenía ganas. Estoy volando, estoy bailando y ni siquiera me muevo.

Compartiendo  mis locuras, mis sueños, de nuevo. Meto dentro del baúl de los sueños, uno cumplido, pero es inmenso este baúl, le cabe millones de sueños… todos los que nos propongamos y estoy esperando el tuyo, sin prisas, pero con nombre. Hay que decirlo, hay que escribirlo, para que se cumpla, fuerte, muy fuerte… 

CARTA A LOS REYES.

            ¡No toy enganchao!

Venía pensando que, cómo es esto de los blogs, que se te meten tan adentro, formando parte de nuestro día a día, nuestro refugio, como el calor de la chimenea que comentaba ayer. Un charlar con los vecinos, vosotros, los que calladamente, leen y los que participan invitándonos a la vez, a su hogar blogero.

Monocamy con su desparpajo y su incredulidad entrañable, que nos tiene acostumbrados, me decía algo así, como que yo llenaría páginas pidiendo regalos para esta Navidad. Y un comentario tan aparentemente inocente, inocuo, me hizo darme cuenta que no pedí nada.

Nada quiero o quizás demasiado. No pensé en regalos materiales. En serio. Cada vez le doy menos importancia, las necesito menos. Tampoco compré nada aún,  para los míos, mis sobrinos, familia, etc… y no es que sea tacaña (el viaje a las Américas me dejó “tiesa perdía”, pero tampoco hay que pregonarlo, a los cuatro vientos ¿no?)  Siempre me llenó de ilusión agasajar a mi gente, tener con cada uno, un detalle, una ilusión. Porque de eso se trata, así lo entendí.

Pero el mayor regalo que podemos desear, el mejor presente, está aún en su envoltorio, casi a punto de nacer. No se llamará Jesús, pero si Dios quiere (y  lo digo como lo siento, emocionada, desde muy dentro) sus padres le pondrán de nombre: Pedro. Nuestro Pedrito. Aquí todos le estamos esperando. Esperando la llamada de su mami, comunicándonos que llegó la hora de ir al hospital.

Espero que no sea tan “Picapiedra” como su padre y que venga sano. Nada más y nada menos y que la llegada de un bebé nos haga mejores, nos una, les una y nos demos cuenta, de lo que realmente importa.

En mi carta de reyes pediré salud, para todos. De lo demás nos tendremos que encargar nosotros.

Supongo, intuyo, veo venir, según las circunstancias… que el año que viene, será difícil (Me veo haciendo curriculums)  ¿Pero cuál no lo es? Presiento que estará lleno de cambios. Cambios que sin leer ningún horóscopo se van tranzando, preparando el camino, para que lo podamos atravesar y avanzar.

No me hace mucha ilusión esta navidad. Hasta incluso, cerraría los ojos y la dejaría pasar. Pero vendrán otras, que me haga pensar, que desperdicié momentos irrepetibles y eso hace que recapacite e intente tomármela de forma diferente. Al menos intentarlo.

Quiero risas, quiero calor… Eso quiero. No cuestan dinero, pero hay que poner de nuestra parte, sembrar simientes, para luego recoger los mejores regalos, de la navidad diaria.

 

Y tú... ¿Qué pides? ¿Cómo será tu navidad? No me refiero, que pidamos la paz en el mundo, que no haya guerras y que desaparezca las penurias, el hambre… Eso, en el fondo, creo que todos los queremos, en mayor o menor medida. Me refiero más personalmente ¿En qué gastarás la paga? ¿Qué harás? ¿A dónde irás en esos días de descanso? ¿Te hace ilusión estos días o al contrario, no significan nada o los aborreces?...

 

Interpretando tus sueños.

Interpretando tus sueños. " La semana pasada soñé cosas muy raras. Que me perseguían. Que me disparaban (nunca había soñado eso y es aterrador). Que me electrocutaba con un secador (¿Será por eso, por lo que me gustan tan poco los secadores de pelo?). Se que estaba en el baño y lo que recuerdo es ver, varias veces, como el agua iba a llegar al secador y sentir un miedo terrible....

Y los sueños de antes de ayer no son menos raros:

El primer sueño era tan.... real, que me asustó por eso. Estaba haciendo fotos en una ciudad que no conocía pero que me era familiar. Como en la realidad, me encanta atrapar imágenes. De haber sido por Madrid, podría haber sido real. Y por eso me asustó. ¡Uff!, no me gustan esos sueños en los que te planteas si es realidad o sueño. De pronto la cámara dejaba de funcionar, si, esa cámara digital que a veces parece una prolongación de mis manos. Al despertarme, lo primero que hice fue coger la cámara (la tengo justo al lado de la cama, en el escritorio) y ver si iba, que alivio al ver que si).

En el segundo, estaba con mis padres en un pueblo que no conocía. Y entrábamos en una casa muy curiosa, pequeña y retorcida, con el techo muy bajo y curvado, como un túnel del metro. La casa estaba en una parcela muy grande, con muchos almendros (que tenían almendras, en septiembre es la época de cogerlas) y enormes antenas de radio. Era una casa encantada y, después de pasar la noche allí, salimos corriendo. La casa era muy curiosa. Tenía el techo bajo y redondo y era muy retorcida, como si en lugar de una casa fuera un pasillo. El techo era de color negro. La parcela en la que estaba tenía hierba, almendros y un montón de antenas de radio. Estaba con mis padres, pasábamos una noche allí. La casa por dentro era como las antiguas de los pueblos. Notaba que estaba encantada, porque le hacía una foto a mi madre y en la foto, a parte de ella, aparecía otra persona.... Se que estaba en un pueblo (no una ciudad, sino algo mas pequeño) que no conocía, junto a otras personas y que un grupo de gente, "los malos", nos perseguían, y nosotros intentábamos escapar y luego nos disparaban "

(Dragonfly)

 

. . . . .

El secador lo utilizamos para secar nuestro pelo, el exceso de agua, para que no gotee, la que sobra, como  lo que nos molesta, que se acabe, rematar nuestras acciones. Puede que te esté diciendo que te sobrepasas, que quieres dejarlo todo acabado, pero exigiéndote, tal vez, demasiado. La electricidad simboliza el progreso, la marcha de nuestros proyectos, pero aquí en tu sueño se excedió, algo falló…

Sensación de que el agua iba a llegar al secador y sintiendo un miedo terrible… El agua simboliza tus más profundas emociones, te estás juzgando, como si no  confiaras en tus propios instintos. Te llama, va a ti, para que le prestes atención, como si necesitaras una descarga para que te dieras cuenta, para despertar…

Atrapar imágenes… conociéndote un poco, es algo propio en ti, no muy relevante porque es algo muy natural, en tu día a día. Es como el repaso de lo vivido, nada para que te asustes, sólo elegiste lo que te tranquiliza, como el que pide un cuento para dormir. Pero presta atención a lo que fotografiabas, ahí debes de reflexionar por si te indica algo. El objeto, paisaje, colores, etc. Preocupación por si se estropea, algo normal si es tu pasión… por eso porque lo ves como algo que forma parte de ti, tú y tu cámara, como una sola cosa…

Tus padres aparecen en tu sueño, para conectarte al tu entorno, para tu protección, para que te tranquilices. Ellos están contigo. Estáis, dijéramos, realizando un viaje. Es tu deseo, tu nostalgia hacía tu infancia, pero te revela que hay algo interno que te impide evolucionar; ese es tu pueblo, tu yo interno, tus raíces. Puede que te diga que estás en algún aspecto, aferrado a tu pasado y aún no has atado algunos cabos sueltos. Esos son los techos bajos, que te llevan a una especie de túnel, donde quizás busques la luz, una salida, una solución, a algo que te inquieta, llevas a tus padres contigo, a modo de refuerzo, de defensa, porque no lo ves nada claro (el techo negro) el techo simboliza junto a los tejados en el sueño la cabeza, si partimos de la idea que los edificios simboliza el cuerpo humano, aunque también los tejados son nuestro resguardo, nuestro instinto paternal o maternal de proteger a los nuestros o a nosotros mismos.

Almendros… Los árboles nos protegen, nos dan sombra y alimentos. Al igual que las casas o edificios, podemos identificarnos con ellos, representado las raíces a nuestro pasado, el tronco a nuestro presente y la copa al futuro… pero elegiste el almendro, que es el primer árbol que florece. Te refuerza lo que otros símbolos en tu sueño te están pidiendo, que reacciones, que despiertes. Su fruto la almendra, simboliza a la belleza, a la pureza, a la virginidad e iluminación interior. Comer almendras representa a la felicidad compartida. Las antenas de radio, son tus oídos, te dice que prestes atención, que conectes con tu entorno...

Los malos os perseguían y luego os disparaban… es muy común huir en los sueños. Hay que preguntarse cual es la causa de esa huída, aunque en tus sueños eran los “malos” quien os perseguía disparándoos. Al final corríais sin que os cogieran ¿no? Quizás desconfíes e intentes protegerte o te distancias de algún problema, pases o huyas en cierta manera de él.

Necesito que intentes recordar la otra imagen que aparecía la foto junto a tu madre. Podría cambiar el simbolismo de todo el sueño. Puede que cuando hagas fotos en el fondo temas encontrar algo más, descubrir algo que se nos escapa, el verdadero “espíritu” es quizás tu búsqueda hacia lo desconocido. Esa imagen ¿te miraba? ¿Quería comunicarse? ¿Sonreía? Piensa en su ropa, en algún detalle más. Puede tratarse de tu Yo superior, que te intenta ayudar a encontrar tu camino...

 

...

Me he permitido (con su permiso, por supuesto) traer lo que soñó mi simpático amigo blogero  Dragonfly, para que sirva de partida, de nuevo, a mi rincón de los sueños (al vuestro, si queréis) que lo tenía un poquito abandonado. Puede que necesite un empujón por mi parte, pero me sería de gran ayuda, que a la vez sienta ese empujón por parte vuestra. ¿Preparados? ¿Listos?¡¡¡Yaaaaaa!!! Nota: Si algún tema referente a los sueños os inquieta, no dudéis en decírmelo. Intentaré si está en mis manos, en ayudaros a esclarecerlo, y a la vez vamos aprendiendo juntos. Seguro que sí.

 

MICROCUENTOS QUE ME GUSTAN (2)

MICROCUENTOS QUE ME GUSTAN (2) (Mis agradecimientos a Trini Reina , con "Fuego" Entre Líneas , con "Píntame un sueño" y Elixir , con "Entre velas", que amablemente me dejaron que publicara sus microrelatos (microcuentos) para así compartirlos con ustedes. Todo un honor. Agradecer a Ahora_también , por enseñarme minuciosamente cómo poder bajarme más de una fotografía en blogia, que aún no había aprendido y ya era hora de hacerlo, resultándome más fácil de lo que creía. Aunque todavía tengo mucho que aprender al respecto. Muchas gracias a todos )

FUEGO.
FUEGO QUE HABLA
(La fotografía la realizó Nerea)

Érase un fuego siempre prendido pero circundado por una verja de piedras. Un día, una potente sombra pateó con fuerza la cerca conmoviendo a los recios pedruscos que se desmembraron uno a uno. En aquel momento el fuego escapó sin control, desbocado, incinerando en su liberación todo con lo que topaba. Y, desde entonces, es perpetuamente ardiente y libre.
(Trini Reina)

PÍNTAME UN SUEÑO.
Píntame un sueño

Querías pintar tu sueño,
“naturaleza salvaje” sobre mi piel, dijiste
Te dejo hacerlo realidad a cambio de que pintes el mío.
Tu autorretrato.
(Entre Líneas)

ENTRE VELAS.
velas
Una delicada caricia se derramó desde el cielo cayendo sobre tu espalda desnuda, haciendo que sintieras, en lo más profundo del sueño un eterno estremecimiento. Al despertar, supiste que un ángel estuvo aquella noche contigo, amándote.
A esa misma hora, en ese preciso instante, me dormí pidiendo a Dios un deseo: “hazme ángel de la noche para poder volar hasta el amor que siempre busqué”.
Hoy, al atardecer, entré en una iglesia solitaria a dar gracias por el sueño que se me había concedido. Tome una vela, y con su tenue llama hundí mi mirada en las penumbras; al volverme, vi tu rostro iluminado por otra vela, mirándome.
Entonces comprendimos que a veces se ama en la distancia, incluso sin conocerse.
Los milagros... existen.
(Elixir)
* * *

Míos:

¿MUERTA?

Creía que estaba muerta, porque no me dolía nada. Pero en los que creía que sería mis últimos segundos de vida, oí como la voz de la enfermera decía:
Al fin los tranquilizantes, cumplieron con su cometido.

* * * * *

MAMÁ.

¿Mamá?, “mamá”, ¡mamá! ¿Mami? mamita, mamá, mamá mamá; mamá, mamá. ¿Mamá mamá mamá? Mamá (mamá mamá mamá). Mamá, mami, mamá:

Mamá.

* * * * *

LA VIEJA ESCOBA.

Paseaba cansada sobre La piel de la nostalgia, que era la única calle de aquella vieja y sucia aldea, cuando sus ojos reposaron en lo que parecía una herrumbrosa escoba. Se acercó a ella, reconociéndola al instante. Al fin se volvieron a encontrar, pensó la nostálgica anciana. Una niña que jugaba cerca, al verlas juntas, le dijo, sin pensar: Súbase a ella y vuele. La anciana, recordando y obedeciendo sus instintos y a la niña, subió, voló y desapareció.

* * * * *

Casualidades.

Casualidades. Que estoy algo loca, no lo dudo, pero alucino y no llego a entender si las casualidades encierran algo más de lo que creemos realmente.

Un ejemplo:

Me llaman por teléfono, mientras converso con mi interlocutor (un cliente) voy dibujando (algo muy común en mí, inevitable si en mis dedos tengo un bolígrafo o similar) no sé qué dibujo, pero no puedo dejar de manchar la hoja (una simple hoja de caja, no importa) que se va trasformando en lo que parece un murciélago, luego lo completo con dibujos similares y dejo la hoja impresentable, pero no puedo evitarlo, lo hago inconscientemente y hasta que no cuelgo el auricular, no me doy cuenta de lo que he dibujado(llené la página de murciélagos de diferentes tamaños). Le añado más detalles, como si estuviera copiándome de lo que ve mi mente y voy corrigiendo el dibujo hasta pensar: “Así”. No le doy importancia, sólo pienso que debería de quitarme esta manía mía de “guarrearlo” todo con dibujitos diversos.

Llego a casa, abro mi correo y una muchacha, amiga de mis hijos (“Poupa”, según la conocen en capoiera, su nombre verdadero no me acuerdo ahora) me envía un e-mail contándome un sueño en donde los protagonistas son murciélagos que lleva en su mochila...) alucinante, cómo puede darse esta casualidad, no me cuadra, me entra un escalofrío, que me recorre todo mi cuerpo; me sonaba su sueño, mientras que voy leyendo el mensaje tengo la sensación (lo prometo) como si ya lo hubiera leído antes.
Cosas así me pasan muy a menudo, pero ni las cuento, las tengo como asumidas. Lo mismo le pasa a una hermana y a mi hijo pequeño. Contaría muchísimas anécdotas similares.

Otro ejemplo:

La noche del domingo al lunes sueño que me llaman (no me acuerdo ahora quien, quizás si indagara podría recordarlo, pero pienso que no tiene importancia, era sólo una voz que me conoce y yo a ella...) me pregunta si ya estoy bien de mi infarto... ¿qué infarto? Nunca sufrí ninguno, estoy algo estresada, (le digo) pero nada más. Insiste y me pregunta extrañado (era una hombre) que cómo no lo recuerdo si estuve ingresada una semana en el hospital y así me tiro todo el sueño, explicándole que se ha equivocado de persona, etc.) ...
Pues bien, un proveedor mío, la noche del domingo sufrió un infarto, se lo llevaron al hospital y allí sufrió otro, sigue allí (creo que ya pasó a planta). El viernes estuve reunida con él y le aconsejé que se tomara la vida de forma más tranquila, que le iba a dar “algo”.

Espero su pronta mejoría y poder contarle todo esto, aunque puede que no lo haga vaya que lo asuste. Porque es para asustarse. ¿Quién puede creer en estas cosas si no le pasa a uno mismo? No tiene mucha lógica, mi mente escéptica lo rechaza y a la vez me sorprende y aunque me cueste aceptarlo tengo que hacerlo, encontrar una explicación o aceptar que es sólo una simple casualidad.

¿Qué creéis al respecto? ¿Se trata sólo de algunas casualidades o hay algo más?
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No, si al final voy a ser la cuñada de E.T. ya verás...

No, si al final voy a ser la cuñada de E.T. ya verás... Diariamente mi hermana pequeña y yo nos vamos a trabajar juntas. Vivimos cerca y trabajamos cerca (ella en la mesa de enfrente) pero mi marido y el suyo no tienen nada que ver. No, eso sí que no....

...y me explico:

Ella dice que su marido es E.T. No es que lo diga, porque sea cierto (espero) sino porque soñó que lo era. Mientras veníamos de camino al trabajo me iba relatando su sueño. Como lo tenía “fresquito” me lo iba contando con todo lujo de detalles, ayudando que soy una preguntona nata y le iba desenmascarando el sueño mientras me lo relataba. Tipo:

“Trata de recordar qué sensación te causaba, ¿Te sentías extraña siendo tú humana y él el único extraterrestre o....acaso había más como él... y hasta ella se sorprendió de recordar lo que creía haber olvidado en el transcurso de la noche y después de despertarse. Porque empezó a contarme sólo:

-Mary he soñado que estaba casada con E.T. pero se me olvidó el sueño.....

Le dije:

- Eso sí que no. Verás como lo recuerdas, yo te ayudo” .(Bueno omitiendo que esta frase la dije después de partinos de risa un rato)...

Y esto me contó:

- Él era mi marido, de eso no había la menor duda y...estaba muerto. Sabía que tenía que comunicarme con él, era necesario. Pero la comunicación no sería de forma natural, sino que había que introducir la cara en un cuenco donde había una masa moldeable, color carne y al introducir mi rostro la masa se trasformaba en su cara. La cara de E.T. Lo veía nítidamente y podíamos comunicarnos, no como habitualmente lo hacemos sino con algún tipo de comunicación mental que yo veía como algo natural y sabía hacer perfectamente. Quizás tiene que ver con la película que vimos el sábado (“La guerra de los mundos”) o con la de anoche (“Independence Day ”) lo cierto es que yo lo veía la cosa más natural del mundo.

Me fue agregando pequeños detalles, el decorado, la gente que había y demás, pero no quiero extenderme, ni tiene la mayor importancia ( a mi parecer) para el sueño.

Lo traigo aquí, para compartirlo con ustedes por lo curioso y extraño... pero lo que me llama la atención, no es el sueño en sí, sino el darme cuenta de lo grandiosa que es nuestra mente, de cómo decora, cómo cuenta distintas historias, aparentemente inverosímiles, para hablarnos, como si nos contara un cuento o una parábola con un significado de fondo.

Ella estaba muy sorprendida y no se explicaba cómo podía haber soñado semejante disparate, pero más sorprendida se quedó cuando le comenté lo que me sugería a mí. Os lo resumo:

-Trata de decirte que estás buscando la manera de comunicarte con él, con tu marido y que a veces lo ves lejano, extraño, y buscas la formula para hacerlo, porque estás dispuesta a poner de tu parte...

Pero mira si ella estuviera recordando otra vida (¿no dicen que nos reencarnamos?) y en verdad tuviera o haya tenido un marido extaterrestre....que diga algo así como:

¡¡¡Mi caaaaaaaaaaaaaaaaaaaasa!!!

Boquita de piñón.

Boquita de piñón. Mi sonrisa: La tuya.
Feliz fin de semana y que no se te olvide sonreir con apetito ¿si?.

Un correo sobre sueños muy interesante.

Un correo sobre sueños muy interesante. Antonino me envió el siguiente correo, que habiéndole pedido permiso para publicarlo, lo traigo aquí, para poderlo compartir, con todos ustedes.

En las últimas semanas los he sentido cerca. Hasta me atrevería a decir que me han acompañado hasta donde más pueden, pero irremediablemente se alejan hacia su residencia en algún lugar de mi memoria. Diría que hasta alcanzan a desentrañarme parte de la trama que ocupó mi tiempo sin que lo supiera, mientras dormía, mientras los espacios estaban abiertos de mi subconciencia.

Pero se van, se alejan, se escapan. Como si se quisieran fugar, como si no quisieran acompañarme, como si no desearan su recuerdo… hasta me hacen creer que ni siquiera existen, que no siquiera han sido, como si me pidieran que conforme con saber que fueron nada más que un trazo dibujado en el viento, un delgado trozo de papel que se disuelve en el torrente del agua.

Ha sido angustiante. De verdad que ha sido angustiante. Abrir los ojos. Tener conciencia que por fin, después de muchos años, se puede recordar lo soñado para que en el próximo cerrar de ojos, ya nada quede, sólo la sensación de una existencia demasiado efímera para atraparla. Un chispazo de luz, la fracción de un segundo, un sonido que sigue retumbando en tus oídos aunque su ruido infernal haya pasado.

Quizás sea por esta reciente preocupación por recordar lo soñado que ahora estoy tan cerca en los intentos. Pero no funciona. Ni aún la libreta al lado de la cama presta a anotar presurosa los recuerdos de ese instante ha sido capaz de capturar los momentos esfumados en el soplido de la desmemoria.

En todo caso, no ha sido una búsqueda obsesiva, desesperada, pero si ha surgido lo que podría llamar “necesidad” de hacerlo, de recordar esos momentos, de tener algo de claridad en lo que pasa en mis adentros, en los recónditos pasajes de mi mente. Quizás por simple curiosidad, quizás buscando respuestas a las preguntas que la conciencia realiza o talvez esperando temeroso de conocer los recovecos de la insensatez que a veces me alcanzan, que a veces me agobian, que a veces me atrapan.

Recién hace algunos años que tomé debida cuenta que no recordada lo soñado. No me había dado cuenta de aquello. Como verá Ud. no es algo que me preocupara mayormente.En el ejercicio de mi eficiente memoria, puede comprobar fehacientemente que la condición de recordar se remontaba a mis tiempos de niño, casi adolescente. ¿12 años? Parece que sí, o más o menos así. En fin, supongamos que fue en así, en esos tiempos.

Varios recuerdos de sueños tengo de aquellas épocas. Como cuando montaba mi destartalada bicicleta y con algunos pocos movimientos, ya estaba emprendiendo un vuelo fascinado por los paisajes de mi tierra de cerros y bosques. Podía ver todo con extrema claridad, con infinita transparencia, con especial emoción. Siempre me ha fascinado el acto de volar. Quizás por eso, muchos de mis sueños ocurrieron en los espacios abiertos.

Pero también estaban las pesadillas, esas que me hacían hablar hasta el llanto por las noches, que me causaban temor y una sudorosa preocupación en los momentos que recordaba. Le tengo pánico a los perros (fobia no confesada) y varias veces aparecieron en esas noches que después prefería olvidar. Pero casi siempre, alguna referencia de alguien o algo relacionado con mis miedos (a lo desconocido, al qué dirán, a lo imprevisto) me llevaba a esos trances.
Una de mis pesadillas más angustiantes en realidad se resumía en apenas una fracción de segundo. Sumido en la oscuridad de un cuarto en algún lugar que no conocía, busca el interruptor que pudiera iluminarme el lugar. Pero apenas lo encontraba, una mano mojada, de dedos huesudos y fríos aplacaba mi intento con un rápido movimiento, cubriendo la mía entera. Me quedaba helado, petrificado ante la sola existencia de esa mano.

Un sueño recurrente fueron esos hombres de negro que intempestivamente aparecían de un cuarto cuya puerta antes no había visto. Fueron ellos los que movieron mi secreto deseo de controlar los sueños. Ser yo el director de la pieza teatral de mis sueños. Decidir la acciones y diálogos de los personajes, se yo mismo uno de ellos y con plenos poderes hacer lo que se me viniera en la real gana. Volar fue uno de mis deseos preferidos.

Por sí, lo hice. Un día, antes de dormirme, me mentalicé. Me dije que esos sueños sólo eran sueños, que debía darme cuenta de eso, que podía, en consecuencia, hacer lo que quisiera en ese espacio de fantasía.
Ese momento lo recuerdo. No como si fuera ayer. Pero lo tengo alojado en las ordenadas gavetas de mi memoria (esa parte de mi está en orden, por lo que es el resto, los asuntos de mi vida diaria incluidos, son un pequeño caos, una alegoría al desorden).

Justo cuando aparecieron los hombres de negro, ahí estaba yo para decir que aquello no era posible. Los hice desaparecer. Después, por una puerta que inventé, escapé en vuelo por las nubes.
Creo que la experiencia, al menos dentro de la conciencia que tengo, la repliqué unas cuantas veces. No muchas. Parece que era fundamental eso de ponerse de acuerdo con la conciencia antes de entrar en los caminos del sueño.
Más o menos desde ahí mismo que nada recuerdo. Desde que no tengo sueños. No es tan absoluto. Por ahí almaceno uno que otro flash, uno que otro chispazo fugaz de un momento de sueño.
Como ya le he dicho, esta incapacidad o imposibilidad contrasta con mi buena memoria. Mi implacable buena memoria para recordar hechos y situaciones. Además, sin quererlo, almaceno mucha información secundaria, de esa que queda por ahí, aparentemente efímera, aparentemente complementaria o contextualizadora. Hasta bromean conmigo en el trabajo por esta capacidad para recordar. De hecho, una de mis principales preocupaciones es la recuperación de la memoria, de las gentes, de los lugares, en fin.

Además, por una imperiosa necesidad de la memoria, almaceno prácticamente todo lo que escribo y lo que fotografío (es uno de mis hobbies). Todo y en varias copias. Mis artículos en el diario, para las revistas que he trabajo, amén de artículos que son de interés porque son de mi ciudad, de mi tierra adiotiva; también almaceno las imágenes que he capturado en 10 años de recorridos por esta tierra maravillosa.¿Por qué lo hago? La explicación tiene un solo nombre, una sola necesidad: memoria.

Los trabajos que realizo aparte de mis funciones en el diario, tienen que ver también con la memoria, con el acto de la recordación. Estoy terminando un documental para la TV sobre la historia de mi ciudad en el siglo pasado, con testimonios de abuelitos muy abuelitos que cuentan lo que hicieron en sus años mozos.
Memoria, memoria, recuerdo, recuerdo.

¡Pero no recuerdo los sueños! Abro los ojos y percibo como los sueños escapan. Como si no pudieran asentarse en mi memoria saturada, como si sólo esperaran la excusa de mis ojos abiertos para esfumarse, desaparecer, no dejar huella alguna. Ni siquiera un vestigio, un pedacito con el cual comenzar a construir algo de esos momentos. El olvido es absoluto, completo. Y no han servido trucos ni recetas para intentar retenerlos.

Uno de mis sueños- jeroglíficos.

Uno de mis sueños- jeroglíficos. Había un grupo de personas, entre ellas recuerdo a mi madre, leían, o pretendían leer algunas frases que estaban grabadas sobre un muro de piedra color tierra, rojiza, naranja clara, salmón, más bien ... Era como una gruta, en la base de una montaña, era de día y había mucha luminosidad fuera. Estábamos en la entrada, no sabría decir si acabábamos de salir de la cueva o nos disponíamos a entrar ...

Se acercaban, cerraban algo los ojos, para agudizar la vista, así tipo miope, pero no sabían que ponía. Entonces mi madre en alto dijo:

- "La" Mari que lo lea, ella seguro que lo sabe" y me llamó.

Me acerqué, les miré a todos, intentando averiguar quienes eran, si la noche anterior soñé también con ellos, pero no pude averiguarlo, no veía claramente sus rostros, ni porqué mi madre los conocía, ni porqué estaban allí, al igual que yo. ¿Qué hacía yo en ese sitio? puede que de excursión, no sé.

Pensé: " Cómo no saben leerlo, si se entiende fácil", pero no lo dije en alto, porque no pretendía resultar engreída, así que lo leí, algo triste, porque me lo pidieron, como sintiendo que era mi obligación.

Me gustaría recordar la frase, creo que era un mensaje, algo filosófico, como una enseñanza... los demás sonreían porque al volverlo a leer, se dieron cuenta que era lo que ponía, que se les había pasado por alto un detalle que les dije:

-"Sólo le faltaba las vocales".

Uno dijo sonriendo, al darse cuenta : "Es verdad, mirad dice........"

Me sentí triste, callada, observándoles desde atrás, con ganas de llorar, como vacía..."

Soñando...

Soñando... El tiempo transcurrido desde esta mañana (que si fuera indagado más, hubiera tenido más posibilidades de acordarme de mi sueño) ha jugado en mi contra.

Solo me queda, a estas horas, leves imágenes, pero sí se me quedó guardado en mi recuerdo, lo que escribí. Al apuntarlo, también lo apunté en mi retina.

¿Qué me quiere decir de verdad mi sueño? .

¿Estoy preparada para descubrirlo?

Al parecer (no siempre, por supuesto) las personas que no recuerdan casi nunca los sueños, son reacias también en otros aspectos de su vida, por ejemplo a enfrentarse y resolver sus problemas, o si saben la solución se acomodan, esperando que se solucionen solos sin poner ellas mismas solución, no queriendo subjetivamente saber que le preocupa internamente. Bien por miedo, por evitar la ansiedad que supondría el enfrentamiento. Esto no gusta, no es plato dulce, pero si buscamos la verdad objetivamente nos ayudará mucho, seguro, en nuestra vida. O simplemente un fallo de memoria o son tan débiles, sin importancia que nuestro sabio cerebro los hace censurar o desaparecer de nuestra memoria La razón también puede estar es que sucede como en tiempo de vigía o de los acontecimientos diurnos, en la que solemos olvidarnos de miles de detalles e incidentes que nos pasa en nuestra vida cotidiana. Nuestro cerebro es como un ordenador y almacena o selecciona lo que necesita.

Los sueños son mensajes desde una parte de nuestro cerebro. Una curiosidad, el simple hecho de animarnos a recordar nuestros sueños, nos está predisponiendo a recordarlos. De echo ahora parece que sueño más y que recuerdo casi a diario mis sueños. Puede que sea porque estoy abriendo la predisposición al recuerdo, que hay que activar y que todos poseemos.

Hay mucha gente que tiene sueños lúcidos, esos en lo que percibimos que estamos soñando e incluso podemos con la tranquilidad de pensar que solo es un sueño, ir cambiando el contenido del mismo. Pero ese instinto solo lo poseen algunas personas y no es algo tan común. Pero es como hacer un poco de "fullería", al poder manejar nuestros sueños. No cumplirán su misión, no lo dejamos hacerlo. El sueño tiene que fluir libremente, sin censuras. Con las alas propias de la libertad.

Puede que el sueño necesite varias noches para resolverlo y que unos vayan dando la mano al siguiente.

El tema es apasionante y da para mucho. Poquito a poco podremos recordar nuestros sueños solo tenemos que desearlo y....soñar.
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Recordando los sueños

Recordando los sueños Sin memoria no existirían los sueños. Sin llaves, tampoco existirían cerraduras que abrir…

Pues esas llaves que abren nuestras cerraduras (mentes) son los sueños.

La memoria nos acompaña, es esencial para nuestra salud mental. La vida se compone de tiempo, por su paso en nuestras vidas y nuestra memoria. La memoria es como la salud cuando la poseemos, que no le damos la importancia que tiene.

Pero no podemos almacenar los millones de recuerdos que tenemos. Nuestra mente tiene que seleccionar. Recordamos más de lo que creemos. Muchísimo más…

Sabemos que hemos soñado. pero… ¿dónde se fueron los sueños, que no pudimos sujetar el hilo que le sujetaba a su subconsciente, como si se tratara de un globo que surcara los cielos volando?.

Volando se van los sueños, libres para regresar de nuevo si necesitan hablarnos y ayudarnos.

Naturaleza de sueños. Natural como la vida misma. Natural como lo es soñar, natural como es no recordarlos…

Hay que Asociar las imágenes que nos vengan a la memoria, preguntarnos porqué estarían allí, a cuento de qué, escribe las palabras, los colores, olores, sonidos, que recuerdes, si era de día de noche, en qué estación estaba, si estabas sólo, con quién… apuntalo todo en una libreta que tengas preparada en tu mesilla de noche. No te niegues a su recuerdo, no dejes que tu mente esté en blanco, como si estuvieras haciendo un examen y tu memoria te hiciese una jugarreta.

Que no os quiten los sueños, son parte de nuestra vida, es de las pocas cosas que realmente nos pertenecen.


El psicoanálisis puede ayudar, a recordar los sueños, descubrir su sentido.

Los sueños son como pequeños jeroglíficos encadenados.

Los descubrimientos ocurren porque quizás no los busquemos, o busquemos una cosa y descubramos América, por ejemplo. Soñar pero dejando que fluya su recuerdo, sin obsesionarse, que las obsesiones obstaculizan nuestros propósitos.

Estudiando la epilepsia, descubrieron algo que no esperaban:

Para quien pueda interesarle, traigo esta dirección, parece un ladrillazo a primera vista, pero... seguir leyendo, vale la pena.
psicoanalisis

Amnesia matutina

Amnesia matutina "Monstruos, gigantes, sombras, cuchillos, persecuciones... todos nuestros miedos salen a frote al liberarse al soñar; pero esos miedos son los nuestros y dicen que hay adultos que se niegan a recordar que sueñan, porque lo relacionan con la infancia cuando las pesadillas les hacían meterse bajo las mantas asustados/as"...

Imaginemos por un momento que el significado del sueño es el reflejo de nuestro propio espejo.

El espejo no halaga, sino que de forma fiel, nos refleja. Distinto será que poseamos un gran ego, o que al contrario, no nos acompañe; de momento olvidémonos de él (del ego). Al mirarnos, no sólo veremos como nos mostramos al mundo, sino que esta vez, no nos esconderemos tras la persona. Lo haremos sin las máscaras del actor, que todos llevamos dentro. Entonces estaremos preparados para descubrir el verdadero significado del sueño, veremos nuestro verdadero rostro.

Ahora bien, quien se busca, corre el riesgo de encontrarse, de tener que vérselas consigo mismo. Si somos capaces de ver nuestra propia sombra, soportando lo que nos muestra, estará resuelto parte de la tarea.

Las pesadillas que nos hacen sudar, crearnos una gran angustia, ansiedad, mientras y después del sueño, son fieles reflejos de nuestros miedos. Miedos que podemos vencer, si queremos; ese será el problema. Pero, antes o después, tendremos que saldar cuentas... ¿por qué dejar que nos angustien, si podemos hacerlas desaparecer?.

La respuesta puede hasta quemar. Hay mucho en juego: emociones olvidadas, aparentemente, que nos pueden hacer daño, recuerdos incrustados en nuestros corazones, perdidas de seres queridos, traumas infantiles que quisiéramos olvidar, amores no correspondidos, desconfianza, perjuicios, celos, etc. y como no somos unas simples máquinas, unos ordenadores que podamos dar a la tecla de escape, o a Intro y resolverlo fácilmente, olvidándolo o pasando página, simplemente, pues cuesta enfrentarse a esos fantasmas, a esa sombra. Así que, aunque sea ardua la tarea, valdrá la pena intentarlo, para conseguir nuestra paz interior y, por supuesto, para nuestra estabilidad, nuestra salud emocional."
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